Editorial

Día del Periodista

El Día del Periodista se conmemora hoy con brindis de acíbar ofrecido por un sacerdote que al reflexionar el Viernes Santo sobre la séptima palabra “En tus manos encomiendo mi espíritu”, denunció que comunicadores y periodistas se dedican desde hace varios años al ejercicio inmoral del chantaje y la extorsión.

Como el cura Arsenio Ferreira no ofreció ninguna evidencia sobre tan grave denuncia, ni aun con la cita de algunos nombres de chantajeados o extorsionados, mansos y cimarrones se convierten en reos de sospecha.

El sermón de ese sacerdote no contiene ninguna reprimenda o regaño, sino una denuncia sobre la continua comisión de un ilícito penal endilgado a profesionales de la comunicación o personas que se agencian esa calidad, lo que sería igual de grave que denunciar que gente de tal o cual oficio trafica con drogas.

El Ministerio Público tiene la obligación de requerir al padre Ferreira las evidencias o cualquier otra información en relación a su denuncia, que tipifica la comisión reiterada de un crimen prescrito en el Código Penal, sin que se pretenda invocar que el sacerdote tiene inmunidad para decir en público lo que no puede o no quiere demostrar ante la jurisdicción de ley.

En la Última Cena, emblemático pasaje bíblico, Jesús denuncia que uno de los comensales incurriría en el ilícito de falsear la verdad con el propósito de que su maestro fuera apresado. El redentor no sólo formuló una acusación pública, sino que señaló de manera directa a Judas como responsable de la traición.

No corresponde a los periodistas, al menos no de manera genérica, aceptar o desmentir la denuncia del sacerdote Ferreira, quien con su nebulosa acusación ha endosado el crédito de la Iglesia. El denunciante tiene que sustentar lo que ha dicho.

En este Día Nacional del Periodista vale la pena reiterar la exhortación a los profesionales del periodismo y a quienes aspiran a ejercer tan noble profesión, que es imperativo cumplir a pie de letra la deontología del oficio basada en la ética, moral, valor, sapiencia, búsqueda de la verdad y respeto al derecho ajeno.

Como el sacerdocio, el periodismo es una vocación que requiere que el periodista defienda con su vida si fuere necesario, lo que difunde a través de la prensa escrita, radio, televisión o redes sociales. El sacerdote también debería poseer la misma entereza para defender lo dicho en el púlpito ante cualquier escenario, incluido el del Ministerio Público.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba