Editorial

Diálogo, libertad y democracia

La oleada de protestas que sacude al  país en medio de la crisis electoral, ha generado un  nuevo e inesperado panorama político, cuyo proceso debe enfrentarse con cautela e inteligencia en procura de impedir el colapso de la debilitada democracia en República Dominicana.

Es evidente que la suspensión de las elecciones municipales del pasado 16 de este mes de febrero, ha provocado un impasse que ha sorprendido a todos los sectores nacionales y hay que hablar de antes y después  de los frustrados comicios.

Hay un nuevo escenario que enfrenta al Gobierno con la oposición y una juventud que ha despertado con ímpetu en demanda de la renuncia de los miembros de la Junta Central Electoral, que se respete el derecho al voto consciente, tolerancia y acatamiento a la Constitución.

Ante la inusitada realidad que se ha presentado en la nación, todos los actores del sistema político y los distintos estamentos que conforman la sociedad deben propiciar un diálogo en  busca de consenso, conservación de la libertad, acoger el derecho a las protestas, mantenimiento del orden institucional y trabajar unidos por la construcción de la democracia plena.

Desde  las esferas del poder se deben evitar represión, persecución, opresión y violaciones a los derechos constitucionales, es decir, exhibir un comportamiento tolerante y de ese modo evitar una “crispación” que coloque a República Dominicana al borde de la convulsión social.

Corresponde a los opositores y a los jóvenes en lucha actuar con comedimiento, autocontrol, civilidad y en el marco de la Carta Magna, a fin de contener desórdenes que desnaturalicen la jornada cívica que constituye una acción democrática y patriótica.

Frente a la dramática objetividad que se expresa en movilizaciones, marchas, vigilias, encendidos de velas, piquetes, arte y cacerolazos, es deber de todos los dominicanos aunar esfuerzos por elecciones transparentes, garantías de las libertades y justicia social, por la paz y la democracia.

Un ejemplo de  cordura ha sido expuesto por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), principal institución del empresariado, al proclamar que: “El sector empresarial reitera su compromiso con la preservación y la defensa de la democracia, la libertad de expresión y los derechos fundamentales de todos los dominicanos”.

Se impone dialogar e iniciar un procedimiento que asegure una concertación basada en soluciones constitucionales que favorezcan al país y la  creación de  las condiciones políticas para edificar una democracia representativa y participativa.

Gobernantes y gobernados están compelidos a actuar en consonancia con la Constitución y con sensatez por la estabilidad social, política y económica en República Dominicana.

El momento demanda asumir los desafíos sin excesos, con cabeza fría, control de la emotividad y detener  la pasión, pero con firmeza y seguridad en la búsqueda de un régimen electoral libre, democrático y que se  respete  la voluntad popular.

Asimismo, emprender un programa por el consenso en aras superar los conflictos en el contexto constitucional y sujeto a un plan de nación, porque es la clave para que florezcan la democracia, la justicia y la libertad.

Que se concentren, entonces, energías y voluntades por una nación grande, fuerte y combativa.

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