Editorial

Dictadura y democracia

La dictadura impone el orden por la fuerza del fusil. La democracia con la fuerza de la ley.

En la primera no importa tanto el nivel de conciencia de la ciudadanía, pues las reglas se establecen y no dejan espacio para dirimirlas fuera de la voluntad del régimen.

En la segunda es necesaria la conciencia ciudadana para que las normas no sean una fuente de conflictos. En una democracia la ciudadanía tiene derechos, pero sobre todo deberes. Y es así como se puede lograr la armonía.

Es claro, sin embargo, que las autoridades deben ser rigurosas en el respeto y en hacer cumplir esas normas que nos rigen como sociedad. Lo que regularmente llamamos régimen de consecuencias.

Es donde se basa la civilidad.

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