Editorial

Discurso y protesta

Este 27 de febrero, Día de la Independencia, como es de costumbre el Presidente de la República rindió cuentas ante la reunión conjunta de las Cámaras del Congreso, mediante un discurso, en el cual resaltó la obra de gobierno realizada en su gestión de casi ocho años.

Como en discursos anteriores, el mandatario destacó sus logros en materia económica, donde sobresalen el alto nivel de crecimiento de la economía que ha llevado al país a liderar a todos los países de América Latina y del Caribe. Asimismo, ponderó la estabilidad macroeconómica reflejada en la baja inflación y la estabilidad cambiaria.

De igual forma señaló los logros en turismo, cuando el país se ha acercado a la meta de los diez millones de turistas, elevando la generación de divisas; asimismo en agricultura se ha elevado su aporte al aumentar la proporción de un 85% de productos para el consumo local, al tiempo de elevar las exportaciones en ese renglón de la economía. En ese mismo orden resaltó el apoyo en el crédito a los micro y pequeños empresarios, así como a los productores agrícolas inspirados por el contacto directo a través de las “visitas sorpresa”.

Esos aspectos de la obra de gobierno en el plano económico se han complementado con la elevación en la generación de empleos, consecuencia de la recuperación y expansión de las empresas de zonas francas, lo que ha dado lugar al aumento de los ingresos de los trabajadores y al aumento del Producto Interno Bruto que se ha elevado a más de 80 mil millones de dólares.

Todos esos logros también han permitido sacar de la pobreza a más de un millón de dominicanos y ha reducido significativamente la pobreza extrema, población que ahora además se beneficia de una política social amplia, especialmente en materia de salud y seguridad social, así como de educación y variados programas sociales que han contribuido al combate de la pobreza, al tiempo que se han promovido amplios segmentos de la que es ahora la nueva pujante clase media.

Esos logros se han acompañado por una profusa y moderna obra de infraestructuras: carreteras y puentes; escuelas y hospitales nuevos y rehabilitados; así como presas y soluciones acuíferas; y en el plano eléctrico la más importante obra, Punta Catalina, que liberará al país del eterno problema eléctrico. Además de proyectos como el 911 y República Digital.

Como se puede apreciar se trata de una formidable gestión de gobierno que eleva las condiciones del mandatario dominicano a la categoría de un “Hacedor”.

Pero, sin embargo, el modelo político aplicado y los errores cometidos en ese plano, han echado abajo la institucionalidad democrática y la seguridad ciudadana, al tiempo que en su último cuatrenio afloraron los escándalos de corrupción a nivel local y a nivel internacional, con el caso de Odebrecht, los cuales fueron minando la buena moral de su gestión, todo lo cual ha culminado con el fracaso de las elecciones municipales, que ha provocado la protesta de la juventud, la que al mismo tiempo que el Presidente rendía cuentas, escenificaba una magna manifestación en defensa de la amenazada institucionalidad democrática.

¡Los excesos políticos empañaron la formidable hoja de realizaciones!    

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