Editoriales

Dolor por víctimas de un cuestionable uso de fuegos artificiales

Dolor por víctimas de un cuestionable uso de fuegos artificiales

 

La idea de ensalzar con luces y llamas un festejo carnavalesco que derivó en quemaduras muy graves a diez niños y a algunos adultos tiene envuelta en tristeza a la comunidad de Salcedo extendiéndose la conmoción al resto de la sociedad dominicana. Lo que por el colorido de disfraces y los entusiasmos de la concurrencia debía culminar como un triunfo de la alegría provinciana, cayó en un sesgo infernal por un imprevisto encendido de artificios de pirotecnia que no por prestarse para la diversión están exentos de riesgos para la integridad física y la vida de quienes puedan quedar expuestos a su activación. Los hechos que precedieron a esta desgracia deben ser revisados a fondo para generar consecuencias legales sabiéndose que lo peor puede ocurrir si tales materiales caen en manos técnicamente descalificadas por decisiones tomadas en ausencia de criterios sobre la peligrosidad que encierran sustancias altamente inflamables que jamás deben ser manipuladas desconsideradamente en medio de multitudes.

Los espectáculos para públicos numerosos deben estar sujetos a la previa autorización de autoridades establecidas por ley (COE, bomberos, Fuerzas Armadas) para regular el empleo de componentes químicos que normativamente no son de libre utilización; sin restricción de escenarios ni circunstancias. En Salcedo parecen repetirse, con menores perjuicios, las imprevisiones que sumieron en destrucción de vidas y bienes a San Cristóbal hace menos de un año sin establecerse responsabilidades todavía.

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