Editorial

Doloroso suceso

El saldo de 41 turistas heridos, 19 de ellos de gravedad, por la colisión de un autobús que transportaba 45 visitantes rusos, con un camión en la autovía El Coral, se recibe como una muy mala noticia, tanto por la magnitud del accidente como por el elevado número de extranjeros involucrados en ese percance.

Los turistas regresaban de Punta Cana hacia el aeropuerto de La Romana desde donde abordarían el avión que los regresaría a su país, por lo que ese accidente representa un doloroso suceso porque 19 ciudadanos extranjeros y tres dominicanos sufrieron heridas y traumas graves.

La autovía El Coral se erige como un tramo vial de gran tránsito porque une a los polos turísticos del Este con los aeropuertos de Punta Cana, de La Romana y de Las Américas, así como con el Gran Santo Domingo, lo que requiere que sea dotado de mayor vigilancia y señalización.

Ese trágico suceso amerita que los ministerios Salud Pública, Turismo y de la Presidencia provean de todas las atenciones y auxilios a los turistas que viajaban en el autobús accidentado, en tanto que la Cancillería debería facilitar las diligencias que sean de lugar para que puedan contactar a sus familiares.

Aunque un accidente de esa naturaleza puede ocurrir en cualquier parte, los dominicanos, reconocidos en todo el mundo por su proverbial hospitalidad, lamentan ese percance, al tiempo que formulan votos por la pronta recuperación de los visitantes y nativos accidentados.

Uno no sabe…

Human Rights y Amnistía Internacional denunciaron violaciones a los derechos humanos en Chile; la crisis política en Bolivia ha causado 32 muertos; las centrales obreras convocan hoy a otro paro general en Colombia y en Brasil, el presidente Jair Bolsonaro advierte que el Ejército reprimiría brotes de manifestaciones.

El autoproclamado presidente Juan Guaidó convocó sin éxito a protestas en Venezuela y en Haití ya se habla de hambruna y crisis humanitaria, mientras otras naciones del continente bregan con combinaciones de crisis económicas, políticas o sociales.

La población dominicana también se queja por carencias o falencias de todo tipo, pero la economía se mantiene por el carril del crecimiento y la institucionalidad política resiste las temeridades de la propia clase política, aunque hoy es preciso recrear el dicho aquel de que “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”

 

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