Opinión

Domínguez Brito: Reserva moral del PLD

La vida y sus cosas son de forma y de fondo. Lamentablemente, hay quienes pierden el fondo, por estar guardando “las formas”. (Fausto García).

Formando parte de una nación como la nuestra, es difícil sustraerse del todo del quehacer político nacional, pues de alguna manera, y al fin o al cabo, nos gobiernan o desgobiernan los políticos. Además, en sus manos ponemos de manera directa o indirecta nuestro destino como pueblo, llegando a pertenecer a nosotros las victorias o derrotas que estos logren desde la administración del Estado. No hay dudas de que los partidos tradicionales nuestros, contando con las dictaduras que hemos tenido, han dejado sus huellas en un sentido u otro, y la historia está ahí para contárnoslas con o sin detalles. Y es que los países, cual que sean los sistemas de gobiernos que tengan, necesitan organizarse como conglomerado y alguien tiene que tomar las riendas de esas administraciones, y esos son los políticos.

En los últimos años, en el caso nuestro, los partidos tradicionales mayoritarios, cuyos nombres sobra repetirlos, se han desgatados mucho, y, por ende, el sistema bajo el cual se han venido cobijando, la llamada democracia, que dice don Pepe Mujica, es la mejor porquería que se ha inventado. Este desgaste aflora cada vez más a raíz que se abren las fronteras de los mercados internaciones, trayendo consigo nuevos manejos de las actividades económicas, sociales, políticas, tecnológicas, cambios climáticos y las guerras propias de los gigantes que quieren continuar siendo o convertirse en los amos y señores del mundo.

Estamos ahora mismo inmersos en un proceso preelectoral con miras a las elecciones definitivas del 2020, estrenando nuevo sistema de primarias, votación electrónica, como resultado de nuevas leyes en la materia, como las de partido y electoral, incluyendo, pues no podía quedarse, una nueva JCE que viene lidiando con un proceso que habla de procrastinación, de su parte, y desde ya de serias interrogantes o cuestionamientos al mismo.

Esperemos a ver que sale de todo esto, lamentando de ante manos, que apenas vamos a estrenar estos métodos, y ya se habla de unificar de nuevo las elecciones, pues los millones que se han invertido y los que se invertirán para “elegir” a quienes deben dirigir la cosa pública, son cuantiosos, mientras los grandes sectores de la población dominicana vienen sufriendo y padeciendo -agravados incluso- los mismos males de hace 30 o 40 años, como son: falta de agua, luz, salud, verdadera seguridad social, seguridad ciudadana, justicia funcional e independiente, y la peor, falta de honradez y honestidad por parte de grandes sectores de los que nos han gobernado, demostrado, por el lugar cimero que ocupamos como país en materia de corrupción, a nivel internacional.

De todos los actores que se han movido en el escenario de las actividades políticas en la presente contienda, han salido a relucir caras nuevas, que a la vez, significan “sangre nueva”, gracias a las novedades que han traído las nuevas leyes, sin las cuales, se seguirían repitiendo los mismos patrones de antaño, esto es, que cada partido, desde su cúpula, con imposición y muchas veces, tras bastidores, elegía y proponía sus candidatos a los distintos cargos o posiciones electorales. Ahora, cualquiera puede lanzar una candidatura y tirarse a la calle, y dar sorpresa, como una que espero y que les contaré en su momento, respecto de un precandidato a diputado.

Entre esos mismos actores, hay otros que se han presentado o lanzado de nuevo, pues ya lo han hecho otras veces, y puede notarse que resaltan dentro del conglomerado de las ofertas que se nos presentan. Y resaltan no por caras lindas -que de paso muchos trabajan muy bien las fotografías de sus campañas- sino por la presentación coherente de su estilo u hoja de vida que vienen llevando, acompañado de programas de gobierno seriamente articulados. Entre estos precandidatos que resaltan, esta sin lugar a duda Domínguez Brito.

Al margen de las simpatías políticas que tiene o pueda tener cada quien, hay un hecho que ha quedado revoloteando en toda la geografía política nacional, al menos es la percepción que tengo, -y también de muchas gentes- y es que Domínguez Brito constituye una reserva moral dentro del PLD, y por tanto, en y para la nación dominicana, en estos tiempos en que la verdad, la transparencia, la honradez y la honestidad, junto a otros valores que solo vienen de cuna, de familia, parce que se han ido de parranda, sin esperar a que llegaran los “tiempos pascueros” como dicen nuestros viejos de los campos. Ojalá que se mantenga y siga creciendo esta reserva moral para que llegue pronto a demostramos que sí se puede gobernar de manera distinta en beneficio de los más desposeídos del país, que son los pobres.

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