Editorial

Editorial: Peaje oneroso

La caída del turismo en un 4.2% en 2019 es un signo de alerta. Cierto es que la campaña de que fue víctima República Dominicana a raíz de las muertes de visitantes extranjeros en hoteles del país, incidieron en la reducción de 211,867 personas con relación a 2018.

Pero no ha sido el único elemento. A los ingredientes foráneos, entre los que también cabe destacar la desaceleración de la economía mundial, se agregan componentes internos.

Sin necesidad de abundar en mayores detalles puede citarse como un elemento negativo para la industria el elevado costo del transporte terrestre a los principales destinos.

El mejor ejemplo es el caso de Samaná y Las Terrenas por la Autopista del Nordeste, que ida y vuelta desde Santo Domingo representa solo en peajes la friolera de 2,000 pesos. La Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de la provincia ha puesto el grito al cielo, porque con tarifas tan onerosas no hay quien compita.

Lo mismo que para el turismo, el peaje sombra representa una estocada para la economía. En 2019 Oxfam presentó una autopsia fiscal según la cual el subsidio que se paga a la firma que opera la vía desangra al erario.

En la evaluación la entidad cataloga el acuerdo como uno de los más onerosos en que se ha incurrido en el país en toda su historia. Solo en el año que concluyó el Gobierno tuvo que erogar 3,566.9 millones de pesos, que representan un incremento de un 38% con relación a 2018.

Si las autoridades no contemplan todas las previsiones de lugar, el turismo, sin importar las instalaciones e inversiones que se han anunciado, tendrá mayores dificultades para reponerse de la caída que ha sufrido.

El peaje sombra, por la hemorragia que también representa para el fisco, tiene necesariamente que revisarse. Recursos que se pueden utilizar para mejorar el servicio en los hospitales y programas sociales son absorbidos a través de un convenio en que el contribuyente es el único perjudicado.

Con los hoteleros de Samaná, que sufren el alto costo del transporte por la Autovía del Este, también la población pone el grito al cielo por el efecto que tiene para la economía el oneroso sistema.

En una coyuntura en que las perspectivas no son muy halagüeñas tanto por factores externos como internos, si es posible ponerle el cascabel al gato, es tiempo de que se haga.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba