Editorial

El Abusador y militares

Nueva vez aparecen elementos de los organismos militares vinculados con grupos del crimen organizado. Así lo registra el Ministerio Público en la acusación a la banda de César Emilio Peralta, alias César el Abusador.

En una parte del expediente se habla de “imágenes que muestran la colusión del crimen organizado permeando los estamentos militares de la República Dominicana. Trama que sorprende y espanta a la ciudadanía, consecuencia de los efectos nocivos del narcotráfico y el lavado de dinero”.

En realidad, que aparezcan militares o policías asociados a delincuentes, no es sorprendente, ni nuevo. Tampoco espanta, porque más bien ha sido una constante.

Sin embargo, se puede decir que este es el último caso en que uniformados se ven envueltos en este tipo de ilícito, pero lo rutinario es que en cada develación de casos del crimen organizado aparezca algún involucramiento de los estamentos armados.

Recientemente, el presidente Luis Abinader debió dirigirse al más alto cargo de los institutos armados para alertar acerca del alcance de su misión y el ejercicio de su autoridad asociados al control de los ilícitos en la frontera, ante aproximaciones indebidas que pueden hacer entes de poder local.

El crimen organizado tiene una capacidad de maniobra y mecanismos de persuasión mediante los cuales se entronizan en los estamentos más sensitivos, y lo hacen a través de los elementos más permeables.

Hablamos de una cuestión sensitiva, lo que sugiere que los organismos de la seguridad pública deben estar alertas. Son amenazas corrosivas que solo pueden ser enfrentadas con el endurecimiento del control interno y mediante labores de inteligencia que detecten oportunamente la infiltración.

Es muy extendida la creencia de que para cometer los ilícitos los criminales siempre tratarán de corromper a quienes están llamados a detenerlos.

De ahí la importancia de mantenerse en guardia, vigilantes, para preservar las instituciones llamadas a garantizar la seguridad nacional modernamente amenazadas precisamente por el narcotráfico.

La afirmación de que la banda de César el Abusador igual contó con colaboradores en los institutos armados constituye un alerta para quienes hoy tienen en sus manos preservar la seguridad ciudadana.

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