Opinión

El debate de ahora: ¿Cómo reabrir la economía?

Aquiles Olivo Morel

Recientemente la comunidad judía en el Estado de New York ocupó las calles del downtown, algo extraño en medio de una pandemia donde el temor se imponía para acercar a la gente, como sucedía apenas días atrás. Las sotanas negras sobresalían en medio de aquellos gigantescos edificios totalmente desolados a consecuencia de la cuarentena. Caminaban en círculo, al parecer un rabino muy querido falleció a causa del Covid19.

De algo hay que estar seguro y es la influencia de esta comunidad en esta ciudad dentro de los círculos de poder. A pocos días o mejor dicho en el mismo día la noticia desapareció rápidamente de los medios y en algunos ni menos se hizo referencia a ella. Tampoco ni hablar de sanción al desafío de violentar el confinamiento prevaleciente en ese momento en todos los Estados Unidos.

No extraña la lucha que las grandes naciones libran por conseguir una vacuna, terapia o fármaco que pueda detener la expansión de un virus que cobra miles de vidas diarias, sin importar el color, la riqueza, religión o nacionalidad. Los expertos hablan de cómo será el mundo pos covid19, comparando esta realidad con lo sucedido tiempo después de concluir la Segunda Guerra Mundial, una reconfiguración de la geopolítica; el surgimiento de nuevas instituciones, las cuales determinan el curso económico, político y religioso de nuestros tiempos.

En esta carrera científica están involucrados los ministerios de defensas; las sociedades de más prestigios en el conocimiento de las enfermedades infecciosas; trabajan comunidades científicas de las universidades de mayor prestigios; otras, por supuestos, financian los proyectos de mejores perspectivas, con la asignación de fondos; en fin, los recursos para combatir el Covid19 fluyen con gran celeridad desde aportes individuales, presupuestos estatales, laboratorios privados e investigaciones de organizaciones filantrópicas.

Los esfuerzos no se detienen en ninguna parte del mundo, en los cinco Continentes se prueban sustancias ya vinculantes con pandemias, tal como sucedió con el VIH; los científicos prueban alternativas ya conocidas para eludir los aspectos relativos a las patentes y los requerimientos fijados para la autorización de vacunas. Hay barreras muy claras para aprobar un medicamento y el camino recorrido de pruebas por las que debe pasar, eso obliga a recurrir a las combinaciones de las que ya fueron puestas a pruebas. Estas y no otras son las razones que explican los 5 o 10 años de los que habla para alcanzar las anheladas vacunas.

Algunos especialistas como Noam Chomsky contemplan la pandemia como otra crisis del neoliberalismo; para otros se trata de un nuevo reacomodamiento de la globalización; lo menos optimistas esperan una especie resurgimiento del nacionalismo; pero todos por igual, esperan cambios significativos en las relaciones entre los Estados y algún tipo de plan de salvamento económico, semejante al Plan Marshall puesto en marcha al concluir La II Guerra Mundial.

Ahora bien ¿Surgirá un Nuevo Orden basado en el nacionalismo, tal como aseveran algunos analistas? ¿Hasta qué punto las restricciones reguardaran las interconexiones aéreas? ¿A cual modelo de convivencia la OMS someterá a los países? ¿Esta ruptura dejara atrás el viejo orden y ahora vendrá un periodo de desconfianza, el cual empezaba a vislumbrarse antes de la pandemia?

¿Podrían los subsidios resistir más allá de la capacidad de los Estados para mantener a flote el modelo democrático? Por último ¿Cuánto afectará la pandemia la producción, la capacidad financiera y la institucionalidad de tal forma que la gobernanza pudiera gradualmente reconstruir en los países con las condiciones mínimas para en pocos años restablecer la vida, tal cual fue dejada atrás?

Ya hay conclusiones visibles: los países no fueron capaces de aunar esfuerzos en conjuntos para alcanzar una solución a la crisis sanitaria; Europa emprendió su propio camino; los Chinos y los Estados Unidos se acusan mutuamente de ocultarse pruebas científicas relevantes; llegan al extremo se buscar algún tipo de sanción, se trata de un virus que por accidente salió de los laboratorios establecidos en la provincia de Wuhan, una teoría de la conspiración mientras miles de contagios aparecen a la diario y otros tantos fallecen.

Mientras millones esperan suspendidos de sus empleos el retorno a la normalidad otros se aferran a la esperanza de que pronto pueda surgir una vacuna y que las mascarillas dejen de ser vista como una indumentaria por siempre. Al momento millones de personas aguardan por una propuesta, donde se pueda conjugar el salvamento de vidas humanas con la protección de las empresas, evitando así un colapso económico total de los países.

La semana recién finalizada los expertos de diversos centros de investigación desarrollan modelos sobre la manera de reabrir la economía parcialmente, como lo expuestos por el Primer Ministro de Inglaterra, Boris Johnson, si se presentan rebrotes, recurrir de inmediato al confinamiento. Otros en cambios, ya ven la gradualidad de la apertura en aquellos sectores cuya naturaleza del trabajo guarda cierto distanciamiento.

El proceso de aprendizaje empieza a partir de ahora, según los epidemiólogos y los economistas, sobre cuyos hombros descansa poner en marcha una posible convivencia con la pandemia y la producción, en medio de la ansiedad de dos meses de confinamiento, tanto por los equipos científicos como por quienes apuestan a que en la llegada del verano pudiera amainar la expansión del virus.

Y en que consiste “La contención inteligente” en el camino de armar este rompecabezas de emprender el camino de la convivencia de la actividad laboral y la pandemia en una relación costos beneficios para quienes parcialmente den paso a la reapertura de sus negocios. Este presión la padecen los Estados en todas partes; comunidades cuya decisión de cierre estuvo condicionada a unos dos meses; a partir de ahora, las maniobras de agilizar este nuevo orden preocupa a todos los países, sobre todo en las naciones de escasos desarrollo.

En Alemania por ejemplo, a pocos días del levantamiento de la cuarentena de inmediato se incrementó la tasa de casos (rebrote); la idea de estructurar un conjunto de protocolos sectoriales, orientados a conjugar la productividad de las empresas con vida de la gente, a través de la gradualidad (prueba-error) con el monitoreo de la tasa de infección del Covid19 ocupa el interés de los países, ahora a dos meses de haberse iniciado la pandemia.

Y el aspecto de mayor envergadura para casi todos los gobiernos se trata de involucrarse en decisiones donde las responsabilidades sean compartidas; los sectores empresariales; las iglesias;

organizaciones civiles y las propias comunidades deben participar en abrir grado a gradualmente aquellas áreas de la economía sea menos propensas al contacto físico. La responsabilidad compartida en lo adelante, no solo para poner en marcha la economía, también, será crucial para afrontar la forma en que los centros sanitarios enfrentaran los recurrentes casos de contagios. A esos nos abocamos! Moldear la nueva realidad en muchos casos pagando un alto precio político y social y enfatizando el rol protagónico de las instituciones como única salida para emprender la nueva forma de estar presente en este nuevo horizonte que alumbra la pandemia.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba