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El “decálogo del éxito” de Peña Guaba dirigido a Abinader ante sus erradas estrategias electorales

Santo Domingo.- El presidente del Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS), José Francisco Peña Guaba, escribió y explicó 10 puntos, que denominó el “decálogo del éxito” dirigido al presidente Luis Abinader ante su “erradas estrategias electorales”.

La explicación la hace Peña Guaba en su más reciente artículo “REFLEXIONES EN EL CAMBIO #58: Una errática estrategia gubernamental”, publicada en El Pregonero.

1-     Está más que comprobado que en este país se vota por realizaciones sociales o por infraestructuras. Los ejemplos sobran. En el 1986 el reformismo volvió al poder con el lema “Esto lo hizo Balaguer”, mostrando todas las obras físicas construidas en los llamados doce años. Así pasó nueva vez en el 2004, por la buena gestión realizada por Leonel en su primer periodo, que le permitió ganar nueva vez.

2-     Resulta moral e institucionalmente correcto y necesario el combate a la corrupción, pero hay dos ejemplos demostrativos de que no se obtienen réditos electores con dicha acción. Dos ejemplos, el del cuatrienio de 1986-1990, con el famoso “Juicio del Siglo”, donde se encarcelaron varios funcionarios de los gobiernos perredeístas, incluyendo al ex presidente Salvador Jorge Blanco, pero después de tres años de persecuciones, Balaguer solo sacó un 35% de votos en las elecciones de 1990 (se quedó en el poder por la división de la oposición, que obtuvo un 65% en votación, y porque no existía el sistema de doble vuelta electoral). Asimismo, la reelección de Hipólito (que llevó a la cárcel a varios connotados dirigentes del PLD en su gestión), más en las elecciones del 2004 apenas obtuvo un 33% de los votos.

3-     Todo partido que quiere tener éxito requiere buscarle espacio a la dirigencia clave de su partido. Esos son los armadores de su triunfo, esos son los artesanos del poder, no pueden estar afuera bajo ninguna circunstancia, porque esos son los responsables de la búsqueda de los votos en los recintos y mesas electorales. La lógica nos hace entender que no menos de 50 mil cuadros o dirigentes políticos deben estar en el tren gubernamental, partiendo de que se tenga aunque sea dos dirigentes por cada colegio y recinto electoral. Esto, amén a las designaciones comunes realizadas a simples militantes.

4-     El votó más seguro con que cuenta un partido de gobierno son los beneficiarios de los programas asistenciales. Se han realizado estudios y hay una fidelidad electoral para el gobierno de turno, superior a un 75% de los favorecidos de esa protección social. Deben fortalecer esos programas e integrar parte de las bases perremeístas y aliados, que clasifiquen por estar en los niveles de pobreza que como condición se requiere.

5-     Lo más importante para un gobierno es contar con los liderazgos de base, de las juntas de vecinos, de las organizaciones comunitarias, las acciones sociales del gobierno tienen que estar dirigidos en una gran parte a buscarle solución a los pequeños problemas de las comunidades a través de ellos.

6-     Si hay un voto real al que debe dársele seguimiento es al voto de las distintas feligresías cristianas. Los gobiernos tienen que apoyarlos porque ese liderazgo goza de simpatía y fidelidad de quien los apoya, es una realidad electoral que nadie puede soslayar por el peso electoral que tienen hoy.

7-     Mantener la estabilidad macroeconómica es fundamental. Control del endeudamiento externo, de la tasa cambiaria, de los gastos públicos; mejorar la creación de empleos y mantener una baja inflación, porque no hay cosa que electoralmente haga más daño que una política económica errática, que tiene el potencial de convertir el panorama electoral de un partido de gobierno de gravoso a catastrófico.

8-     Mantener a raya la delincuencia organizada, el micro tráfico, la indisciplina social y el sicariato porque la inseguridad ciudadana crea temor y afecta la imagen en el exterior del país y del gobierno internamente. Una gestión tiene, sin excesos, que actuar con mano dura para evitar alteración del orden público.

9-     Si algo se mostró exitoso en el modelo peledeísta, que le permitió ganar 7 elecciones consecutivas (en los niveles presidenciales, congresuales y municipales), es la desconcentración de las instituciones públicas. Si se le otorgan las instituciones a incumbentes solo de la región metropolitana y Santiago, se dejan 29 provincias huérfanas de las acciones estatales. Lo conveniente es que proporcionalmente al peso electoral de la provincia se le otorguen, inteligentemente, a dirigentes locales reconocidos, la dirección de instituciones nacionales. Así les llegan empleos, ayudas y padrinazgo a todos los municipios del país y los cuadros políticos locales son tomados en cuenta, con empleos de mayor calidad. Esto es efectivísimo para cualquier gobierno.

10-     Aunque lo mencione de último, es la más fundamental pata de la mesa del poder, las alianzas electorales, imprescindibles para tener oportunidad para ganar. Dos razones así lo hacen entender: primero el sistema de doble vuelta, que obliga a obtener el 50% más uno de los votos y el sistema pluripartidista. En nuestro país existen 27 partidos reconocidos por la JCE, y le es necesario al gobierno tener la mayor cantidad de estos respaldándoles. Para afirmar con datos reales lo que aquí expresó, mientras la alianza presidencial del PRM a nivel Presidencial con 7 partidos obtuvo un 52% en el nivel municipal, en el de Senadores, en el que participaron en algunos casos hasta 17 partidos aliados, hubieron candidaturas electas que rozaron hasta un 70% de los votos.

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