Opinión

El desafío de la “Santa Popola”: Tokisha

Rafael Santos

Me siento más que indignado, muy preocupado por Tokisha, autoproclamada la “Santa Popola”. Así deberían sentirse los padres responsables ante la guerra abierta de una degeneración que poco a poco le gana la guerra a la decencia. Al ver junto a mi esposa un fragmento de los mundialmente famosos premios Billboard 2021, más que orgullo por ver una dominicana en el espléndido escenario, lo que sentí fue vergüenza y asco.

Tokisha no me representó aunque compartamos la misma nacionalidad. Tampoco me representará porque me respeto. Un engendro así no puede llenarnos de orgullo, más bien de vergüenza y asco, pues su soez lenguaje que algunos tratan de justificar usando como muletilla ya desgastada, de que ella “representa la linealidad del lenguaje llano y moderno” es un absurdo y una desconsideración de marca mayor.

Tokisha desafía al mundo tras autoproclamarse la “Santa Popola”:

La autoproclamada “Santa de la Popola”, no es más que la fiel representante de una degeneración que más temprano que tarde las autoridades tendrán que poner freno, sino es que esa desgracia juvenil forma parte de una muy bien elaborada agenda para acabar con nuestros jóvenes y sanos valores.

Lo que la tipeja esa hace, no es arte, más bien ella es producto de una estrategia mercadológica muy bien elaborada para sacar dinero a costa de los múltiples malos ejemplos que a cada momento esta provoca en escenarios finamente pensados, por esos que detrás de ella, buscan engordar sus arcas económicas.

Una vez más proclamo que nuestras autoridades de Espectáculo Público y Radiofonía tienen una muy buena tarea si de verdad se quieren casar con la gloria, y es, poniendo a la carajita está en cintura y obligarla con las fuerzas legales a qué se ajuste a las leyes u obligarla a salir de los escenarios.

‌Tokisha promueve todos los anti valores, hasta los inimaginables. Desde el uso de las drogas hasta la depravación, el libertinaje y una descontrolada apertura sexual que en el fondo causará malestares, y de muchos ponerles caso y tomarla como ejemplo como lo están haciendo, hasta enfermedades, algunas de índoles mayores, embarazos indeseados, así como la profundización de una generación zombis que nos marcará como una sociedad con poco o nada de valor.

Las provocaciones a la iglesia católica (ojo, con esto no estoy defendiendo la doctrina), son un franco desafío a un poder cuyas bocas no se han abiertos para dejar ver sus desafectos a las insinuaciones, primero en Jarabacoa, en donde se hizo posar casi desnuda dejando ver su feo y mal tallado cuerpo en un lugar escogido para reverencias sacrosantas, y ahora, usando una vestimenta con una cruz apuntándole a su vulva, y en donde por demás y para justificar más sus provocaciones, se autoproclamó la “Santa Popola”.

Como sociedad vamos mal, muy mal. A nuestra juventud solo se les inyectan cosas nocivas como esta desgracia para no permitirles pensar y buscar su desarrollo integral, lo que hará de nosotros en un futuro no muy lejano, una sociedad convertida en un caos total del cual me temo no escaparemos.

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