Belleza

El despertar de la belleza afro

“Te voy a contar una cosa, las blancas están desesperadas por conseguir un tono de piel parecido al de las negras, y las negras matan por el pelo de las blancas”. Y así es. Uno de los choques más impactantes al llegar a África es percatarse de que la idea preconcebida de que las mujeres tienen peinados al estilo afro tan impensables para los occidentales no es algo tan común. La realidad es que las rastas que Bob Marley puso tan de moda en los años 70 y los peinados imposibles de los integrantes de Bonnie M o Jackson Five, son una mera ilusión en tierras africanas. El pelo africano tiene sus particularidades y mantenerlo bonito no es siempre fácil.

No crece mucho y es difícil de peinar, con lo que las extensiones y pelucas son elementos clave en la belleza de la mujer. De media, una africana cambia de peinado cada dos o tres semanas, dependiente de su poder adquisitivo y de si tiene pelucas o no. Una peluca sintética permitirá el no tener que sufrir dolores en la peluquería para trenzar todo el cabello y tener en su lugar peinados más cómodos, manejables y que no le obliguen a prestar tanta atención a los cuidados. Sin embargo, las raíces culturales se pierden por completo al ver a una africana con una cabello tan liso como una japonesa.

Muchos se han enriquecido con la inseguridad de las mujeres respecto a sus rizos. Según los últimos datos de la consultora de mercados, Euromonitor International, más de mil millones de dólares en champús, relajantes y lociones para el cabello se vendieron en Sudáfrica, Nigeria y Camerún en 2013, y creen que el mercado de cuidado del cabello líquido de África podría crecer alrededor de un 5% en 2018. Sin embargo, en este informe se excluye el gran mercado del cabello seco, que engloba las extensiones y pelucas hechas de fibra sintética, el pelo de yak o cabello humano cuyas ganancias anuales alcanzan los 6 mil millones al año.

El debate sobre la belleza africana ha pasado por diversos escenarios. El canon de belleza perseguido es el tratar de verse ‘más occidental’. Pero mientras que muchas se obstinan en emular el cabello de Beyoncé, quien probablemente abuse de las extensiones como cualquier otra afroamericana, hay quienes reivindican la belleza africana tal y como es y prefieren seguir el ejemplo de la oscarizada Lupita Nyong’o, que huye de las extensiones y de las pelucas sintéticas y prefiere dejar su pelo tal y como es: rapado o con una tímida tendencia a lo afro. Ellas son las naturalistas africanas.

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