Editorial

El difícil apego a la Constitución

La actuación de los ciudadanos dominicanos, para fines de ejercicios políticoss y de propiciar con su trabajo el desarrollo económico y social, ha debido permanecer en un cauce legal que precise desde los fundamentos institucionales los atributos y límites que a todos compete en su discurrir.

Pero vale reprochar en este 176 aniversario de la primera constitución, que a su asalto siempre han ido políticos ambiciosos que le han restado permanencia jurídica a la República.

La reelección, más allá de un solo mandato adicional, ha sido el peor de los motivos para acomodar la Carta Magna a las ambiciones espurias con rupturas constantes o actuando con leyes y políticas que la desconocen bajo tratamiento de letra muerta.

Pedazo de papel carcomido por inobservancias y manipulaciones como se vio en la era de Trujillo, efectivo en oprimir y asesinar como en falsearse como respetuoso. La fiesta patria de hoy, conmemorativa de la «Ley de Leyes», llega tras ser homenajeada por sus hijos con hechos, no con teorías.

El pueblo, tenaz, fue valladar para los aferramientos de poder que, con usos y abusos del Estado pretendieron el continuismo, con tal o cual candidato, tratando de modificar la Constitución por una segunda vez en corto tiempo, a lo que ningún tirano se atrevió antes. Tras escarceos enfrentados por movilizaciones sociales. el electorado fue juez supremo en las urnas con un rechazo contundente.

Actuaciones a investigar

Cuando ciudadanos representativos de una colectividad barrial, reconocidos por su condición religiosa y liderazgo comunitario, se atreven a decir que agentes de la DNCD persisten en la práctica de adulterar escenas haciendo aparecer jóvenes como portadores de narcóticos para extorsión o para aparecer como héroes de la persecución, surge la obligación de investigar a fondo la denuncia para establecer la verdad y aplicarle un bisturí al tumor que apareciese.

Otro proceder reciente ha sido que agentes de la entidad incautaron un millonario alijo de sustancias prohibidas, oculto en una lujosa yipeta y se ofrecieran detalles del caso menos las identidades de quienes las trasladaban.

Esas reservas mueven a suspicacia, vistos los antecedentes de persecutores de drogas que mancharon sus hojas de servicio y en algunos casos recibieron condenas.

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