Opinión

El enigma de las resurrecciones en la política dominicana

Por: Rafael A. Escotto

No todas las resurrecciones en el campo de la política son posibles. Pero en el paganismo aparece la fábula del ave Fénix.

Se habla que en el «Edén originario, debajo del Árbol del Bien y del Mal, floreció un arbusto de rosas. En aquel lugar, cercano junto a la primera rosa, nació un pájaro, de bello plumaje y un canto incomparable, y cuyos principios le convirtieron en el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol. Cuenta la historia, que cuando Adán y Eva fueron desterrados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante. Sin embargo, de las propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix, con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado«.

Narra la leyenda, que el pájaro se «bañaba todos los días entonando una melodía tan bella, que hacía que el Dios Sol detuviera su carro para escucharle«.

Por otro lado, dice el escritor psicodramaturgo argentino Jorge Bucay, que «La vida de cada persona tiene una impredecible pero inevitable alternancia de altos y bajos. Momentos de esplendor que quisiéramos eternizar, imbricados con otros de dolor que tememos no superar nunca«.

Y, continua elaborando Bucay, Premio de novela ciudad Torrevieja, autor también del libro «El candidato« (2006), que  Prometeos, condenados como el héroe mitológico a empujar cuesta arriba una enorme piedra sabiendo que la roca rodará desde la cima hasta el lugar desde donde comenzamos, para obligarnos a repetir el ciclo inútil del ascenso.

Destaca el novelista y terapeuta argentino y autor de «Cuentos para pensar« (1997), que aun cuando muchas veces la piedra rueda hacia abajo por efecto de una pendiente, siempre lo hace hacia delante y el punto del recomienzo siempre  es mejor que el de partida. Y continúa su análisis  sobre   la cuestión de la mitología. Reflexionando  sobre los mitos, piensa que la imagen de nuestra existencia se parece más a la que emblemátiza el mito del ave Fénix.

Recreadas las anteriores consideraciones y tratando de cotejar las mismas con algunos actos de la política criolla, tenemos el caso de Joaquín Balaguer, quien retoma el poder en 1986, ciego y casi con 80 años de edad, después de estar ocho años fuera del mismo. Esta excepcionalidad política de Balaguer me trae a la memoria los argumentos que aparecen en el libro de Belén Blázquez Vilaplana,  destacada politóloga española, titulado: «Proyección de un líder político: Felipe González y Nicaragua 1978-1996«. 

En sus apreciaciones, Belén Blázquez destaca, que el político que ha manejado todos los resortes de poder del país durante décadas tiene que asumir que el abandono de la política supone también dejar de controlar los mecanismos de poder, incluso en la sombra. Y eso no siempre es fácil de asimilar después de haber estado en lo más alto del engranaje político-institucional.

En su elaboración sobre el tema de la reencarnación política, la eminente catedrática explica que, el no hacerlo, como en el caso de Felipe González, puede dar lugar a lo que ha ocurrido en el interior el Partido Socialista: Una falta real de liderazgo capaz de encauzar la vida de la época Post González.

¿Veía Blázquez Vilaplana a Felipe González para España, como los dominicanos a Joaquín Balaguer, un fatum o destino prefijado por la providencia y, por tanto, serian España en poder de González y la República Dominicana en Balaguer, la Civitate Dei o ciudad de Dios que aparecen en los argumentos providencialistas de San Agustín?

Así mismo se me ocurre preguntarme en estas disquisiciones teóricas: ¿Estaría la RD cerca o lejos de un nuevo predestinismo o frente a la grandeza de algún político soberbio o hibris que vincula el destino del poder con el destino del poder mismo?

La dificultad está –supone Belén Vilaplana en la obra citada –en encontrar a alguien que con otro nombre sea  capaz de encabezar un proyecto, en caso de haberlo, que sin romper con el pasado, le permita abrirse al futuro al Partido.

¿Estaría acaso Belén Blázquez tratando de insinuar en sus reflexiones en el párrafo anterior sobre el providencialismo que cree que el hombre es un instrumento en las manos de Dios?

Sin embargo, los temores de un vacío de liderazgo que plantea Belén Blázquez Vilaplana en su obra comentada aquí no se presentaron en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), toda vez – tratando de ser justo en mi análisis –a que  el presidente Danilo Medina ha superado ampliamente al expresiente Leonel Fernández, creando en  el pueblo dominicano no solo una sensación de desarrollo y estabilidad político-institucional, además ha fortalecido grandemente la vida económica y social de sectores donde nunca había llegado realmente la asistencia o la mano amiga del Estado.

Naturalmente, usted podría disentir de estas apreciaciones, no obstante, cuando se entra en el interior del cuerpo social y económico de la sociedad dominicana podríamos encontrar algunas áreas pasibles de ser censuradas. Ahora bien, visto el país con el ojo de la imparcialidad, sin emocionalismos insustanciales, hay progresos que materialmente pueden ser comprobados y otros desarrollos podrían ir apareciendo en la medida que se vayan madurando las inversiones del Estado en sectores tan importantes como la agricultura, la pecuaria, la Pequeña y Mediana empresa, la educación, la institucionalización del sector público, y el fortalecimiento del sector eléctrico, entre otros.

Ahora bien, en cuanto a la vuelta al mando de una nación de un líder que haya ocupado el poder, si creemos en la veracidad de San Clemente y en el mito que éste le concedió  al ave Fénix, en el caso de Joaquín Balaguer, se podría decir, que la leyenda se cumplió. Pero no se podría afirmar lo mismo en otros casos en los cuales la mitología no podría manifestarse tal cual lo creyó el primer sucesor de San Pedro en la sede de Roma, según las revelaciones testamentarias de Aniceto, el onceno papa de la iglesia católica.

Para conocer más sobre el tema que nos ocupa, léase el interesante libro: «Anicelo y los cuentos de la Biblia, de la escritora y abogada española Carmen Garcia-Romeu.

Dejo, finalmente, a mis lectores con esta frase del fundador de la compañía Ford Motor Company, Henry Ford, para que la descodifiquen y encuentren el aforismo encubierto en la siguiente expresión: «Cualquiera que para de aprender se hace viejo, tanto si tiene 20 como 80 años. Cualquiera que sigue aprendiendo permanece joven. Esta es la grandeza de la vida«.

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