Editorial

El escenario electoral

Las encuestas Penn y Gallup en sus más recientes publicaciones muestran un panorama similar en cuanto al posicionamiento de los tres principales contrincantes en el inicio de la carrera por la presidencia.

Al momento de salir de la “gatera” los competidores que encabezan el pelotón son Abinader en primer lugar, a más de diez “cuerpos” de ventaja de Gonzalo que ocupa el segundo lugar, mientras que Fernández se mantiene en tercer lugar, aparentemente imposibilitado de superar a los otros dos competidores. La ventaja de Abinader incluso se aumenta en un escenario de segunda vuelta, superando a Gonzalo y a Fernández con más de veinte cuerpos de ventaja.

Ese es el punto de partida. El punto de llegada no es posible predecirlo, por ahora, porque en el camino de la carrera no solo intervendrá la “voluntad popular” que recogen las encuestas, si se asume que ellas por su acreditación no son manipuladas de antemano, sino porque en el camino se pondrán a funcionar los recursos fácticos del dinero y la coacción económica y social, para comprar conciencia y para manipular a los medios de comunicación, cuyos efectos inductores y seductores podrían cambiar la velocidad de los competidores, provocando un orden de llegada distinto al que presagian las encuestas.

Sin embargo, la efectividad de esos recursos fácticos y atropellantes de la licitud, tienen un freno en la indignación que podrían provocar en la ciudadanía más consciente, indignación que por lo regular favorece a las opciones opositoras. Ese es el riesgo que se corre con el uso y abuso de los recursos fácticos del poder más allá de lo eficiente.

Eso lo veremos a lo largo del proceso electoral, cuyo panorama hoy día está cargado de suspicacias y sospechas de la ocurrencia de acciones fraudulentas que siempre asoman en todos los procesos electorales. Por eso hoy como ayer, el proceso se carga de incertidumbre y más que nada porque en el fondo la incertidumbre se alimenta del conflicto y odio de clases que ha dividido al partido de gobierno: la clase gobernante y dominante que articula el partido de gobierno y que pretende excluir del poder a sus competidores; y los sectores de clases que luchan por retomar el control del proceso de coordinación de la formación y consolidación de la nueva clase gobernante.

Ese es el trasfondo de la dura lucha electoral.  

Un ejemplo del “capitalismo salvaje”

En medio de las escaramuzas del proceso electoral y de su trasfondo, un proyecto de un hotel turístico dentro del área protegida del Parque del Este en Higuey, viene levantando a los sectores ambientalistas, quienes han elevado su voz de protesta en contra de ese proyecto y a favor de que se respete el ambiente y en particular el área protegida del Parque del Este, donde se pretende cometer ese  “ecocidio”.

El desarrollo de proyectos económicos violatorios de los límites que imponen la Ley ambiental y la racionalidad para la sustentabilidad ambiental, son claras expresiones de lo que se ha llamado el “capitalismo salvaje” que justifica toda acción contra la humanidad y contra la naturaleza en función de la maximización de los beneficios particulares del capital.

¡Qué se detenga ese “ecocidio”!

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