Editorial

El gasto tributario

El gasto tributario, que constituye los incentivos, exenciones, exoneraciones y tratamiento diferenciado otorgados a sectores económicos y sociales fue estimado para este año en RD$237,812.1 millones, equivalente al 4.84 % del Producto Interno Bruto (PIB), superior a la partida destinada al sector educativo.

Es posible que ese monto sea menor por causa de la propagación del coronavirus que ha provocado drástica disminución de las actividades económicas, pero en 2019 el Gobierno dejó de percibir en impuestos y aranceles RD$225,574.5 millones, equivalentes al 4.95 % del PIB.

El Estado está compelido a otorgar incentivos fiscales y arancelarios a sectores diversos de la economía para promover competitividad, inversión y transferencia tecnológica, pero esos privilegios no deberían durar para siempre ni prolongarse indefinidamente.

El monto de exenciones y exoneraciones consignado en el Presupuesto General del Estado correspondiente a este año es superior a lo estipulado en ese instrumento para amortización de la deuda, disminución de cuentas por pagar y adquisición de activos, que asciende a RD$136,044 millones.

La estimación presupuestal para 2020, de más de 997 mil millones de pesos, no podría ser cubierta sin la aprobación por el Congreso de un presupuesto complementario por RD$150,000,000 millones, lo que supone incremento del déficit fiscal, y esto equivale a mayor endeudamiento público.

Sectores políticos, económicos y mediáticos censuran de manera recurrente programas sociales que aplican los gobiernos, que no superan los 30 mil millones de pesos al año, al calificarlos como expresiones del clientelismo político, pero no se les escucha reclamar que al menos se revise el altísimo gasto tributario.

Se admite que una parte del monto que el Gobierno renuncia a percibir corresponde a la exención al pago del Impuesto sobre la Renta de productores agropecuarios y del itebis en alimentos esenciales, pero otros privilegios fiscales se otorgan sin ningún tipo de fiscalización o cubiertos con mantos de privilegios.

La sanidad de la economía requiere de transparencia en la fiscalidad, sin que ningún sector productivo se crea bendecido por gobiernos de turno de los cuales obtienen ventajas fiscales y arancelarias que se convierten en prácticas desleales empresariales y de comercio

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