Opinión

El gran desafío

Para el año 2020 los analistas políticos prevén serios desafíos tanto en el orden económico como en el político. Por ejemplo para el reputado economista Miguel Ceara Hatton, para el próximo año el país deberá enfrentar serios desafíos o retos: comenzando por el problema de la falta de institucionalidad; siguiendo con el pago del servicio de la deuda en relación con los ingresos fiscales; aumento desproporcionado del gasto público consecuencia de la forma de gobernanza; la seguridad pública que se ha convertido en principal prioridad de la ciudadanía; la calidad de la educación que no progresa pese a la inmensa inversión en construcción de escuelas; y la generación de divisas y de empleos.

Si esos desafíos aislados se interrelacionan bajo un modelo de comprensión causal, se puede llegar a entender que ellos tienen su origen en un objetivo político mayor que se refiere a la creación de la nueva clase gobernante y dominante que trajo consigo el modelo de gestión pública que pudo imponer el partido de gobierno.

Con ese objetivo la gestión del PLD se articuló primero a la estrategia de la globalización neoliberal fomentando el modelo de libre mercado y la privatización hasta de la propia función pública; y segundo, combinándola con la estrategia de la gobernabilidad en función de la democracia clientelar para mantener un alto apoyo de la población.

Esa estrategia de gobernabilidad, aplicada en la primera fase por los gobiernos de Fernández, se profundizó y se hizo más efectiva en la fase de Medina con su articulación al “socialismo del siglo XXI” asociándose a las influencias de las multinacionales brasileñas, recibiendo la cooperación petrolera del chavismo, y asumiendo como finalidad la lucha contra la pobreza mediante políticas y programas sociales para sacar a miles de personas de esa condición y elevarla a la condición de clase media.

Con la combinación de esas estrategias, al mismo tiempo se echaron las bases para la apropiación privada de los recursos públicos para favorecer a la nueva clase política y a sus relacionados, al tiempo que el partido de gobierno se iba apropiando de todos los poderes del Estado, con lo cual se garantizaban no solo la impunidad en el proceso de apropiación, sino de la formación y consolidación de la nueva clase gobernante y dominante, poniéndola en capacidad hasta de rivalizar, competir o asociarse con los sectores oligárquicos tradicionales.

De esa manera se puede entender, entonces, que los grandes desafíos señalados por  Ceara Hatton, tienen su origen en el objetivo de formar la nueva clase gobernante y consolidar su dominación a largo plazo. La lucha partidaria no es solo una competencia electoral, sino una lucha por el poder permanente y continuo de la clase en el poder.

En esa lucha las dos facciones del PLD, se separan y forman tienda aparte, con lo cual se ha puesto en peligro, no solo la reelección y el continuismo del partido gobernante, sino la dominación que se ha construido con la nueva clase.

Derribar del poder a la nueva clase gobernante, es en consecuencia el gran y peligroso desafío que enfrenta la nación para las próximas elecciones.

¡Qué la nación se maneje con ese cuidado!

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