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El gran reto de Luis Abinader es mantener oficialismo en el Poder más allá del 2024.

SANTO DOMINGO, RD. El presidente Luis Abinader comparecerá este martes 27 de febrero ante la reunión conjunta del Senado y la Cámara de Diputados en el salón de la Asamblea Nacional, para dirigir un discurso a la nación en el que defenderá su obra de gobierno y presentar sus planes futuros en caso de ganar la reelección hasta el 2028.

Sin embargo, un tema que no figura en la agenda de este evento tiene que ver con el gran reto, quizás el principal que tenga el jefe del Estado y tiene que ver con lograr la permanencia del oficialismo en el poder.

Además de Republica Dominicana otros cinco países de la región escogen a sus futuros mandatarios en un año crucial que determinará si se mantiene la tendencia del voto de castigo a los postulados progubernamentales.
Esta dinámica se exacerbó en el contexto pos pandémico.

Desde 2021, los gabinetes oficialistas latinoamericanos han perdido en 10 de 12 citas con las urnas. Este 2024, El Salvador, México, República Dominicana o Venezuela podrían acabar con esto.

Este 2024 es un año en el que más de la mitad de la humanidad decidirá el futuro de sus gobiernos, un hito nunca antes visto.

Hay quienes lo harán en plena libertad y quiénes no. Hay quienes buscarán un cambio y quiénes no. Quienes escogerán la abstención y quienes estén obligados al sufragio.

En este caleidoscopio electoral, el continente americano jugará un rol importante. La pompa mediática y geopolítica recaerá en Estados Unidos con los comicios presidenciales y legislativos el 5 del noviembre que, todo apunta, serán una nueva y más vieja reedición del duelo entre Joe Biden y Donald Trump.

Algunos miles de kilómetros al sur de Washington D. C., Latinoamérica también tiene algunas fechas marcadas en rojo en el calendario de este 2024. Seis países -El Salvador, Panamá, República Dominicana, México, Uruguay y Venezuela- decidirán si quieren un cambio de gobierno dentro de sus fronteras. Costa Rica, Chile y Brasil irán a elecciones municipales. Ecuador, de la mano del derechista Daniel Noboa, buscará una consulta popular para legitimar sus políticas.

El resultado de lo que digan las urnas en América Latina buscará resolver, según los analistas, una cuestión dibujada a lo largo y ancho del subcontinente en los últimos tiempos: ¿continuará el castigo al voto oficialista o es ya una tendencia superada?

Se espera que a finales del presente año toda la región habrá renovado sus gobiernos desde el fin de la pandemia de Covid-19.

A partir de 2021, cuando dio inicio el último ciclo electoral, solo Nicaragua, donde la inexistencia opositora catapultó nuevamente a Daniel Ortega; y Paraguay, donde el Partido Colorado mantiene su hegemonía desde hace décadas, han preferido el oficialismo. Incluso Colombia, donde nunca en los más de 200 años de república independiente ganó la izquierda, lo hizo en 2022 de la mano de Gustavo Petro.

El contexto de el “cambio” latinoamericano. Un cambio que no ha sido marcadamente ni a izquierda ni a derecha en el panorama general. Solo cambio.

Este 2024 puede terminar de asentar la tesis o restarle peso. Total o parcialmente.

El ejemplo más claro de la ruptura de la tendencia del voto de castigo oficialista llego de la mano del ultraderechista Nayib Bukele en El Salvador.

El país centroamericano

fuera condenado a más de 10 años de prisión por lavado de dinero.

La causa corrupta por la que ha sido condenado el expresidente, Ricardo Martinelli conocida como New Business, inició sus investigaciones en 2017, tres años luego de abandonar el cargo. La Justicia panameña probó el uso de 40 millones de dólares de dinero público en la compra de acciones de la editorial Epasa.

Martinelli también está investigado por la Interpol por presunto espionaje, así como por la trama de la constructora brasileña Odebretch, cuyo juicio se prevé este 2024. Si la Justicia no le ampara, el expresidente y candidato quedará fuera de la contienda electoral.

Este 19 de mayo próximo otro de los mandatarios dispuestos a terminar con la tendencia del voto de castigo al oficialismo en América Latina es Luis Abinader en República Dominicana.

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