Opinión

El grito de la calle debe escucharse en las elecciones municipales…

Por Pedro René Almonte M.

Los dominicanos somos gente buena, pero todo tiene un límite y dijo José José que “hasta la belleza cansa” y la salsa aquella de que todo tiene su final (Héctor Lavoe), es cierto que nada en este mundo dura para siempre. El dominicano es bueno pero no pendejo, no confundan la gentileza de este pueblo, con miedo. Aquí se “lambieron” hasta a Rafael Leónidas Trujillo “El jefe”, imagínese usted si aparece un autócrata moderno, pues saldremos de él por las vías que nuestra neonata democracia nos permite.

En tal sentido, nosotros nos hemos pasado casi cuatro años resistiendo los embates de las políticas de un gobierno, que lo único que ha hecho es empeorar la calidad de vida de los dominicanos. Hemos presenciado como Luis Abinader y el PRM se han gastado una millonada del dinero público en publicidad y propaganda gubernamental, intentando crear la percepción de que vivimos en un país de ensueño.

La cosa funciona de la siguiente manera: En los medios de comunicación contratados por el gobierno (todos), le dicen a los ciudadanos de Santo Domingo que en Barahona se está haciendo tal carretera; sin embardo el barahonero sólo ve los letreros y los picazos de Abinader.

La realidad es que todos los indicadores de bienestar social han retrocedido en estos casi 4 años, siendo el gobierno que más dinero ha manejado en toda la historia (tomando prestado) y que menos resultados puede exhibir, lo cual deja en entredicho la capacidad de gerencia del actual presidente y sus funcionarios.

Los servicios públicos ya no se sirven, sino que a duras penas se mantienen. El servicio de salud está enfermo; la educación no sabe leer; el servicio 911 está en emergencia; el Metro lo convirtieron en una pulgada; el servicio eléctrico, “la luz” está apagada y la tarifa eléctrica le está dando en la madre a la gente. Y así va todo en una franca y progresiva degradación.

La clase media (la cenicienta que paga los platos rotos, la que paga los excesos de los ricos y los subsidios de los pobres) debe salir en masa a votar este 18 de febrero.
La única manera de que se pueda contrarrestar el clientelismo, el uso y abuso de los recursos del Estado, es que salgan a votar los dominicanos que no necesitan los 500 pesos y el picapollo.

Salgan a votar por ustedes; salgan a votar por los lamentos en los supermercados; salgan a votar porque ya no alcanza el dinero para llenar el tanque de gasolina; salgan a votar por esas noches de apagones; salgan a votar por ese dominicano que atracaron o que la delincuencia se llevó y salgan a votar por todas las mentiras que Abinader les habló en la campaña de 2020.

¡Vota por ti, el voto es secreto!
¡En esta vuelta decides tú!
¡Coge lo que te den y vota con libertad por quien tú quieras!

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