Opinión

El maldito tabaco (2 de 2)

Fausto García

La vida y sus cosas son de forma y de fondo.  Lamentablemente, hay quienes pierden el fondo, por estar guardando “las formas”. (Fausto García). 

Para febrero del 2018 fue publicada la primera parte de este articulo y reservé la segunda para días posteriores, los cuales se fueron extendiendo y sin darme cuenta -así pasa el tiempo- ya hizo más de un año, y aquí estamos, se acaba de celebrar otra vez el día mundial sin tabaco.

Para este 2019, una de las tantas notas que aparecen en la internet nos dice: “Tabaco y salud pulmonar. El 31 de mayo de cada año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados mundiales celebran el Día Mundial Sin Tabaco. La campaña anual es una oportunidad para concienciar sobre los efectos nocivos y letales del consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ajeno, y para disuadir del consumo de tabaco en cualquiera de sus formas. El Día Mundial Sin Tabaco 2019 se centra en «el tabaco y la salud pulmonar». La campaña servirá para concienciar sobre: las consecuencias negativas para la salud pulmonar de las personas que tiene el tabaco, que van desde el cáncer hasta enfermedades respiratorias crónicas; y el papel fundamental que desempeñan los pulmones para la salud y el bienestar de todas las personas. La campaña también sirve como un llamamiento a la acción, ya que en ella se aboga por políticas eficaces para reducir el consumo de tabaco y se implica a las partes interesadas de múltiples sectores en las actividades de control del tabaco. (https://www.who.int/es/news-room/events/detail/2019/05/31)

Esta mañana que escribo, al ejercitarme al aire libre, me pasó alguien por el lado, haciendo por igual ejercicios, pero contradictoriamente fumando. Me llamo poderosamente la atención. Me vi tentado a decirle algo, pero uno procura respetar la libertad de los demás, a veces difícil hacerlo, pero Dios nos creó libres y de eso soy un abanderado.  Ayer, le decía a alguien muy cercano, que acababa de escuchar el día anterior una de las charlas del padre Ramon Dubert (q.e.p.d.), y tocaba en su tema parte de la parábola del Hijo Prodigo (Lc. 15, 11-32), la más bella dice el papa emérito Benedicto XVI, y destacaba que algunos hijos se pierden yéndose de casa (caso del hijo prodigo) y otros, quedándose en ella (caso del hijo prodigio) como el le llama al hermano mayor.

Escuché a un neurólogo decir que, de todas las sustancias narcóticas y sus derivados, se ha demostrado que la que crea más dependencia es la nicótica del tabaco.  De ahí que cuando alguien cae en esas redes malditas se le hace difícil dejar el mal habito de fumar, pues es tal la dependencia que se hace incontrolable por simple voluntad el deseo y las ansias que tiene y experimenta el cerebro de que se le suministre es mortal veneno.

Es por esto, entendí, que uno ve tantas gentes que hacen tantos intentos por dejar el vicio de fumar y no lo logran. Mi papá fue un ejemplo vivo para mi de esa dependencia.  Cuando le visitaba, casi diario, al entrar por el patio me daba de inmediato el olor y como él sabía que yo lo rechazaba y que le habíamos hablado muchas veces de eso -llego a pensar que lo cansamos- cogía el cigarrillo y lo apagaba y lo escondía. Yo me hacía que no lo veía, y al saludarlo le agregaba el comentario…estaba dando su fumadita eh…A lo que él me decía, mira muchacho…, quien te dijo a ti.

Como dije en el artículo anterior, el mismo “murió víctima del tabaco con un cáncer pulmonar que laceró sus ventiladores”. El pasado 15 de marzo ya cumplió 9 años “de haberse marchado a destiempo de este mundo, no obstante, para nosotros aún vive y sigue ahí con sus virtudes y ejemplos que día a día y paso a paso junto a Dios, nos empuja a seguir viviendo y luchando.  Recuerdo con él a dos de sus hermanos, que por igual murieron víctima del tabaquismo, Claudio y José Ramón”.  Este último fue el primero en morir, en Moca. Lo fui a ver con papá unas cuantas veces, al final, ya estaba con un hoyo (tronera dicen en el campo) en la garganta que le cabía mi puño.  Y Claudio, que murió de segundo, se le reventó la espalda, con un hoyo igual de grande.

 

El primero de junio del 2017, el economista Alejandro Fernández dedicó un artículo a su hija, titulado “A propósito del día mundial sin tabaco” de ese año (https://www.argentarium.com/argentarium/30402-adicto-al-tabaco/). En su relato parte de lo que nos dice es “Antes de cepillarme los dientes, prendía el primero. Tan pronto mis hijos se desmontaban del carro en el colegio, tenía el segundo a mano. Obvio que acompañaba mi café mañanero con el tercero. De manera ininterrumpida, a partir del 1987, mantuve el hábito de una cajetilla diaria. Claro, si salía, “con los tragos”, me disparaba veinte palitos de cáncer más. Mal estimados, en el transcurso de mi larga adicción al tabaco, puse a mis pulmones, a mi garganta y a todo mi cuerpo, a fumar alrededor de 200,000 cigarrillos.”

 

El mismo duró 25 años fumando, pero al cumplir los cuarenta de edad se cuestionó al respecto y dijo: “Ya no más”. Esto fue en el 2012, desde entonces se mantiene repitiendo “Además de la mejora en mi calidad de mi vida y salud (además de mi bolsillo) el haber vencido, como de hecho me toca vencer cada día que pasa, la maldición de la adicción a la nicotina es una inmensa satisfacción”.

 

Para terminar y volviendo al joven de la caminata matutina, me puse a pensar varias cosas para concluir con esta frase, con la cual les dejo: “QUIEN DESPRECIA SU SALUD NO HA ENTENDIDO EL AMOR…”

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba