Opinión

El mayo electoral y la Vía Appia de los tormentos

 Pablo McKinney

En la política siempre se ha hablado de la necesidad de ser humildes en la victoria, pero cuando un partido no es capaz de serlo ni siquiera en la derrota, es que anda “como un camino viejo, más perdido que un conuco sin desyerbo”, que canta El Chaval con inspiración borgiana.

La desmemoria -que en la fauna política nacional a veces raya en el cinismo- resta credibilidad a quien la práctica. Afirmar sin rubor ni un poquito de vergüenza que vivimos en el período “más crítico y penoso de toda la historia democrática de la República Dominicana” es un exceso y sobre todo una abismal torpeza. Son excesos discursivos como esos, los que restarán credibilidad a cualquier denuncia que en mayo tenga que hacer el PLD, sabido como se sabe que las milicias del PRM, bien entrenadas por los malos ejemplos antiéticos y pragmáticos del mismísimo PLD, no son para nada “los niños cantores de Viena”, y mucho menos el coro infantil de aquella escuela Lenin del Moscú soviético de mis recuerdos.

Como ocurrió en aquellas elecciones de 2006, que tiñeron el mapa político de morado, hoy toca el turno al PRM. Ante un escenario tan favorable, habrá que averiguar qué carajos piensa hacer la joven organización con el poder que el votante le ha entregado.

Estos resultados municipales definen los presidenciales de mayo. Pero como en el amor, también en la política no basta con ganar una batalla, (la de los cuerpos), también hay que ganar la guerra y ocupar la plaza. El PRM debe estar a la altura de la responsabilidad que su victoria le asigna. Por su parte, este fracaso -de una alianza que no ha podido ser- debe decirle algo a los dos PLD. La manera en que se desarrollaron los hechos, abrió heridas que habían comenzado a cicatrizar y hoy sangran como en octubre de 2019 o antes. En relativo silencio, pero sangran.

A partir de estos resultados, la lucha de los dos PLD en las presidenciales de mayo no será ya contra Luis Abinader y el PRM, sino por un segundo lugar que no solamente definirá quién será el próximo jefe del Estado dominicano, sino cuál de los dos PLD asumirá el liderazgo de la oposición, y cuál (vencido) comenzará a recorrer lentamente la romana Vía Apia de todos los tormentos. Con su permiso.

Listín Diario

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