Editorial

El nuevo reto

Pasadas las elecciones municipales que constituían un desafío para la democracia dominicana y para las instituciones electorales, y habiendo el país aprobado esa prueba con notas más que buenas, ahora el país debe priorizar el desafío que significa la pandemia del coronavirus.

Como se sabe esta pandemia global está afectando a cientos de países, incluyendo a los más desarrollados de Asia, Medio Oriente, África, Europa, Las Américas y Australia, afectando a más de 100 mil personas de las cuales han fallecido alrededor de unas 6 mil. En nuestro país las autoridades han identificado a unas 21 personas afectadas, de las cuales ha fallecido una, mientras se monitorean unas 100 personas bajo sospecha.

Las autoridades nacionales, bajo un esquema de coordinación articulada, han mantenido  informada a la población, difundiendo el avance de la enfermedad, al tiempo de indicar las normas de higiene y de cuidados que tienen que observarse para evitar el contagio. Países afectados por el coronavirus han tomado medidas más radicales, buscando romper con la cadena de contagio. En varios de esos países los gobiernos han decretado la cuarentena paralizando buena parte de las actividades económicas, educativas, culturales, deportivas y de tránsito para evitar la aglomeración de personas y cortar la expansión de la enfermedad.

República Dominicana, luego de superado el problema electoral, y siendo un país eminentemente turístico con una gran infraestructura hotelera generadora de empleos y divisas, debe ahora asumir como prioridad el enfrentamiento sistemático de esta pandemia, de modo que sus efectos nocivos sean los menores y en el tiempo más corto posible.

Bajo ese entendimiento el Gobierno que encabeza el Presidente Medina se viene ocupando de esta realidad y el propio Presidente, se ha dirigido a la nación para anunciar un conjunto de medidas extraordinarias para enfrentar con mayor alcance los efectos del coronavirus. Ese interés a nivel presidencial tiene que acompañarse de una mayor responsabilidad de aquellas instituciones públicas que habrán de articularse para la implementación efectiva del plan de actividades a desplegar. En ese orden, debe integrarse al sector privado, que ya por su lado ha iniciado la adopción de ciertas medidas.

Ese abordaje oficial debe despojarse de todo espíritu de “figureo mediático” y concentrarse en la aplicación racional e inteligente de las medidas a tomar, entre las cuales deben reforzarse las acciones de información y comunicación a la población para que ésta pueda asimilar los mensajes sobre los protocolos internacionales que se han de establecer contra la enfermedad.

Son importantes esos mensajes para una población como la dominicana, muy dada a la sociabilidad innecesaria y a la informalidad que la induce a la incredulidad, así como a despreciar y soslayar la conducta regulada por normas y leyes.

Gobierno, sector privado  y ciudadanía  deben estar conscientes de los daños en la economía y en la salud que implica la pandemia del coronavirus. Ya los órganos internacionales vaticinan el impacto en la recesión económica que implicará la pandemia. Nuestro país no será una excepción en recibir el impacto de la recesión.

Pero esos daños y sacrificios se tendrán que asumir en aras de que nuestro país pueda superar el desafío del coronavirus.

¡Qué todos asuman su responsabilidad! 

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