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El origen social y el género siguen afectando a la formación en los países desarrollados


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El origen social, el género, la procedencia migratoria o el entorno geográfico siguen afectando de forma decisiva la formación de las personas en las habilidades laborales necesarias en el siglo XXI, señala la OCDE en un informe publicado este martes.

Las competencias en el procesamiento de información, como la alfabetización, la aritmética o la resolución de problemas, así como las habilidades sociales y emocionales se ven influenciadas por el nacimiento de las personas, advierte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Estas disparidades limitan las oportunidades de crecimiento económico, generan ineficiencias en el mercado laboral y contribuyen a mantener las brechas sociales, cuando no a profundizarlas.

Los avances tecnológicos recientes y la demanda de perfiles altamente cualificados no han permitido eliminar las barreras a la igualdad en el acceso a la formación y la adquisición de conocimientos esenciales derivadas de elementos externos.

Eso se traduce en desigualdades a la hora de acceder a determinados puestos, indica la OCDE, que por un lado pone de manifiesto que el nivel económico familiar influye en el acceso a la formación, pero también a la hora de encontrar un puesto laboral cualificado.

Ello provoca, por un lado, que personas con menos talento accedan a las formaciones de más calidad, pero también a puestos para los que no están cualificadas, lo que desemboca en una pérdida de competitividad.

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