Opinión

El «peregrino», una locura en tiempo de Covid-19

Por: Rafael A. Escotto.

«La desmesura al madurar grana en la espiga del error, y la cosecha que se recoge sólo consiste en lágrimas». Esquilo

La política de distanciamiento social establecida por el Gobierno para tratar de persuadir la población a tomar medidas precautorias contra el avance y propagación de la epidemia del coronavirus está creando innecesariamente un estado de nerviosismo, de ansiedad y de locura que toca a los más altos de la cúspide de los partidos políticos. Es como si todos los líderes de estas organizaciones hubiesen salido el mismo día y a la misma hora del manicomio donde pudo haber estado recluido el llamado «peregrino».

Ignoran los abogados, médicos, alcaldes, políticos de oposición o de partido de Gobierno, pastores de iglesias evangélicas y algunos ciudadanos que por estar faltos de verdadera fe siguen a alguien que pretende burlarse o que se ha creído más que Dios. En Gálatas 6:7 dice la Biblia: «No se engañe; de Dios no se burla: en absoluto lo que un hombre ha sembrado, eso debe él recoger».

He visto la película Titanic varias veces y siempre tengo que hacer una parada obligada en la entrevista que le hicieron al ingeniero diseñador del Titanic, Thomas Andrews. Un reportero le preguntó qué seguro sería. Con un tono irónico él dijo: «Ni Dios puede hundirlo». El resultado: todos saben lo que pasó al Titanic.

En el espíritu intranquilo de los partidos políticos de oposición en la República Dominicana y fuera de esta isla me da la impresión que cada día que pasa es un día menos de campaña electoral que pone distancia a una victoria que ha sido llevada al ánimo de aquellos individuos que han vivido durante muchos años bajo un estado de perturbación espiritual que lo ha llevado a soñar y a vivir un triunfo electoral en cierto modo quijotesco.
Ese extraño estado espiritual de vacío parece ser una especie de virus insoportable el cual en la medida que las elecciones se retardan por efecto del Covid-19 llega a las mentes impacientes de algunos políticos de oposición por el mismo agujero que entró la ansiedad de llegar al poder y crea en ellos un estado de demencia tan grande que en vez de tener fe en Dios se confunden y prefieren aceptar a un fulano cualquiera que pretendiendo burlarse de Jesús se echa una cruz al hombro y aparece en una playa.

Creo interesante traer a este escrito el caso de una adolescente que andaba acompañada de unas amigas borrachas de alcohol y la madre la escoltó al vehículo y estaba tan angustiada sobre la embriaguez de sus amigos y le dijo a la hija, sosteniendo su mano, ya sentada en el automóvil: «Mi hija, vaya con Dios y permita que él la proteja». Y la hija respondió: «Solo si él (Dios) viaja en el maletero, porque aquí dentro ya está lleno». Al cabo de unas cuantas horas las noticias vinieron que ellos habían tenido un fatal accidente, todos habían muerto, el automóvil no podía reconocerse.

A los partidos políticos y a los alcaldes recién electos que en vez de seguir a Cristo siguen al «peregrino» podría sucederles lo mismo que a la adolescente de la historia anterior. El triunfo que buscan que le conceda un burlador de Dios es posible que nunca lo lleguen a conseguir y lo que ya lo tienen podrían perderlo en cualquier momento.

Yo pienso que algunos de mis lectores habrán visto u oído hablar del pastor evangélico estadounidense Billy Graham y de la actriz Marilyn Monroe. Pues sucede que un día el pastor visitó a la artista durante un espectáculo. Él dijo que el espíritu de Dios le había enviado a predicarle a ella. Después de oír lo que el predicador tenía que decir, ella dijo: «Yo no necesito a su Jesús». Una semana después ella fue encontrada muerta en su apartamento.

Después de haber oído a altos dirigentes del PRM y de ver con mis ojos el comportamiento de algunos de los alcaldes electos por ese partido me da en pensar sin querer que ha quedado bien claro para qué quieren tener el poder. Ustedes saben lo que significa presentarse de manera abrupta a la vivienda de un exalcalde a buscar vehículos sin ningún respeto.

Catálisis como la que acabo de narrar son estados de locuras inconscientes fruto de triunfos tardíos que colisionan bruscamente en un cerebro que ha soportado por largo tiempo una sobrecarga emotiva que ha desgastado zonas importantes del cerebro donde se aloja la sensatez o el espíritu de ponderación que le es dable a los seres humanos en sociedad.

Por tanto, esas actitudes volcánicas, los exabruptos son la resultante, por un lado, de sobrecargas emocionales grandes las cuales cuando se juntan de otro lado con cuestiones como son resentimientos sociales y un reducido grado de escolaridad, siempre hay que esperar reacciones como lo que lamentablemente se ha visto en la prensa nacional.

Cualquier dilatación de las elecciones por muy bien sustentada que sea la medida siempre produce decepciones en los partidos contrarios que afectan a terceras personas al no poderse realizar en el tiempo comprometido los ofrecimientos propios del activismo y de los compromisos políticos que contraen los líderes de los partidos políticos durante los procesos de campaña electorales.

Esta situación, unida a otros elementos, genera fuertes presiones psicosomáticas u orgánicas que al mismo tiempo provocan un crecimiento emocional de la presión arterial incontrolable que pueden originar al mismo tiempo estados ansiosos y muchas veces estas situaciones degeneran en alteraciones sociales fomentadas instintivamente.

Tenemos finalmente el caso de Tancredo Neves, un político, abogado y empresario y presidente electo de Brasil en 1985, quien murió antes de asumir el cargo. Durante la campaña presidencial él dijo que si consiguiera 500,000 votos de su fiesta ni Dios lo quitaría de la Presidencia. Efectivamente él consiguió los votos, pero se enfermó un día antes de ser hecho presidente y murió.

Cómo es posible que gente que se supone inteligente permitan dejarse persuadir por un individuo que se hace llamar «peregrino», quizá con poca escolaridad y en un estado de locura, toma una cruz, se le encarama en sus hombros, comienza andar y pretende relevar al hijo de Dios y convierte una playa de Puerto Plata en un desenfreno.

A lo mejor sería conveniente en el colofón de este trabajo adherirme a la expresión del escritor estadounisense Patrick Rothfuss para tratar de refugiarme en ella y hallarle sentido al comportamiento del «peregrino»: A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia.

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