Opinión

El poder real vs el poder que en verdad se tiene

La concepción del poder ha ido cambiando en el trayecto del tiempo. La gente, que en su mayoría tiene una idea errada del poder político, piensa que al momento de adquirir una posición en el tren del gobierno se adquiere la categoría de supremacía y que todo se puede.

Es todo lo contrario una cosa es lo que se piensa es el poder y otra muy distinta es el puesto donde se pensaba se detentaría el poder.

A veces un presidente tiene menos margen de maniobrabilidad que un ciudadano simple, común y corriente.

Primero porque para llegar a la Primera Magistratura de un país se deben establecer demasiados compromisos, los cuales sirven de barrera para actuar con libertad.

Para probar lo que digo, solo hay que ver quiénes son los principales funcionarios o personas cercanas a un Presidente en una gestión. Nótese que de un tiempo para acá son personas ajenas a los partidos políticos y ligadas al sector privado.

Los dirigentes y carpinteros de la victoria electoral están relegados al olvido o a una posición de decima categoría.

Estos empresarios, que básicamente asaltan el poder, son los financiadores de campaña a quienes primero se les debe responder, por eso la distancia entre gobierno – partido.

Ha sucedido siempre, pero de un tiempo hasta la fecha este fenómeno ha tomado mucha fuerza.   

Como el poder se adquiere más fácil, ya que las barreras que bloqueaban el mismo se han reducido o desparecido, también es más fácil perderlo.

En el campo político se pierde por causas infinitas, pero una de ellas es la creencia que se crean los que rodean a los que accederán al poder pensando que su margen de maniobra es amplio, cuando en verdad es muy pequeño.

De ahí los desencantos y las preguntas de porqué un Presidente o un Senador o un Diputado cambia su accionar.

Muchas veces ellos no desean hacerlo, pero no tienen más alternativas.

En lo antes expuesto no hemos hecho referencia a los poderes foráneos, potencias mundiales que te imponen agendas muy distintas a las que se programaron durante la campaña, incluyendo actores que no figuraban en lo partidos y que juegan roles estelares para dar cumplimiento a esas agendas.

El gran error estriba, también, en crearse una idea que no es del poder. Pensar que se tendrá todo para todo el mundo cuando en verdad hay muy poco para poca gente.

No me refiero al manejo del dinero, que es el objetivo de muchos en particular, sino a la capacidad de complacencia que muchos que llegan a obtener poder piensan que tendrán y luego se dan cuenta de que no es lo que ellos pensaban.

Presidentes, Senadores, Diputados, Alcaldes, Regidores, Ministros y Directores chocan con esta realidad, por ínfimos o reducción de presupuestos, imposiciones de otros litorales, en  fin por una infinidad de razones que les impiden cumplir lo prometido. 

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