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El rey Pelé: Un genio del balón

Los periódicos, libros, canales y otros medios de todo el mundo, reseñan cifras, estadísticas, récords y jugadas espectaculares de un futbolista, cuyas acciones con el balón están escritas, grabadas y recogidas con materiales de calidad, para que permanezcan por decenas de años. Se sugiere que cuiden esos registros para que jamás se borren, ni se destruyan y perduren hasta la eternidad. Este inmortal es, el rey Pelé: El mejor atleta del siglo XX.

Antes de empezar el juego

En español “fútbol o futbol, es la traducción del inglés “football”, donde “foot” es pie y “ball” bola, balón. Sin embargo, a lo que llamamos futbol o balompié, en Estados Unidos dicen “soccer”, porque su football es el “rugby”, que se practica con casco y agarrando con las manos el balón alagado.

El futbol es un deporte entre dos equipos de once jugadores cada uno, el objetivo al moverse en el estadio, es entrar el balón en la portería contraria, al darle con los pies o la cabeza, y que no puede ser tocado con las manos ni con los brazos, salvo por los porteros en sus respectivos espacios. Gana el partido el que más veces logre cruzar el balón por la línea entre los postes verticales al extremo de la cancha, a dichas anotaciones se les denomina “goles”. El partido tiene un período de dos tiempos de 45 minutos, entre ambos hay un descanso de 15 minutos.

La creación de este popular juego, se atribuye a Inglaterra, país que en el año de 1863 reglamentó esta disciplina, hoy practicada a nivel mundial, en 211 países y territorios afiliados a la Federación Internacional de Futbol Asociada (FIFA).

Brasil, año de 1940

EL AUTOR es abogado y escritor. Reside en Santo Domingo.

En la cuarta década del siglo XX, Brasil era para los países en desarrollo, no solo el potencial desafío de Sudamérica, sino del hemisferio sur. La nación de ocho millones y medio de kilómetros cuadrados, se abría al mundo a pasos vertiginosos como las aguas del gigante río Amazonas. Brasil se exhibía a los ojos de los continentes, en sus avances industriales y con los coloridos de su carnaval y sus ritmos exóticos. Sin olvidar que en el ámbito local, el futbol, deporte rey en este singular país, sembraba de alegría su población, mientras en lo internacional, sus equipos eran colosos invencibles.

Es en esta nación donde nace un 23 de octubre de 1940, Edson Arantes do Nascimento, luego apodado como Pelé. Su comunidad cuna es Tres Corazones, municipio ubicado al sur de Minas Generales, uno de las 26 divisiones estatales de Brasil, país que en esa época era gobernado por Getúlio Dornelles Vargas, quien ejercía de manera “democrática”, su tercer período –de cuatro seguidos-(1937-1945).

La señora que dio las primeras nalgadas al recién nacido, contó años después, lo sucedido ese 23 de

Pelé

octubre de 1940. “-Mira Celeste, ha llegado un rey. Y este rey será futbolista. -Celeste con la debilidad propia del parto, pero con ímpetu en las palabras le replicó: ¡No, futbolista no…! Mi marido, Dondinho…ya es futbolista y no está bien pagado…yo quiero que sea médico o profesor…no deseo que sea futbolista”.

Esta criatura pareció al correr con prisa el carruaje de la vida, complacer a la partera, contrario al deseo de su madre Celeste, Pelé se convertiría en “El rey del futbol”. Y por coincidencia, Roberto Carlos, su compatriota y amigo, nacido seis meses después, no fue futbolista porque en un accidente perdió una pierna, pero al demostrar su talento artístico fue igualmente coronado como el “Rey de la música latina”. Estos son goles que la Providencia o el trabajo con esfuerzo y persistencia, suelen convertir en leyenda.

“La infancia”: un cuento

“Javier es un inteligente jovencito cuyos juicios tienen la madurez de un adulto, sin dejar de ser un niño de 11 años de edad, al que la fortuna de sus padres le sonríe como el rayo que ilumina su rubio rostro. Sus progenitores son ricos empresarios brasileños, dedicados al negocio de pieles. He sabido que los niños, regularmente, están rodeados de temores, como la soledad y la oscuridad. Pero resulta extraño que Javier sienta fobia a ser pobre. –Tiemblo con sólo imaginar que no tenga que comer, o al pensar que esa maltrecha casucha de aquel cerro, pueda ser mi casa. A veces sueño con eso y despierto con pesadilla. -Dice Javier con semblante de pánico…”

Lo expresado por Javier, es el inicio de un cuento que pretendo publicar. Sin embargo, la vida temprana del pequeño Pelé pudiera ser una pesadilla real, si no hubiese nacido con una fortaleza individual y única como su huella digital. Probablemente, entre las decenas de millones de niños existentes en su Brasil y en otros países, ninguno pueda desde el comienzo de su vida racional, poner su mente en una sola dirección y en vía de su voluntad. Y este objetivo no es inicialmente dejar atrás su evidente pobreza: “quien nace sin un pan debajo del brazo no le teme al hambre”, expresa el niño Pelé, contrario al pánico de Javier, el protagonista de mi cuento inédito.

La niñez, es como un armario, en que se guardan dulces y amargos recuerdos. ¿Quién, cuando infante, no se imaginó piloteando un avión, en esas carreras que apasionaban al verlas en la televisión? El pequeño Pelé es uno de los que pensó, “cuando sea grande quiero ser piloto”. Lo que nunca le pasó por la cabeza, fue que cerca de su casa se iba a estrellar una avioneta, muriendo todos los tripulantes.

Aquellos cadáveres calcinados cual carbón, marcaron la mente del jovencito, quien llegó a decir: “jamás pudiera conducir un avión. ¡Ay qué miedo!”. Otro recuerdo de la infancia que dejó huella en su vida fue el hecho de que, nunca pudieron comprarle una pelota de futbol, porque, “el dinero del hogar no se malgasta en juegos ni disparates”. Repetía con pique su madre, la cual insistía en que, “había de hacerse de una profesión y no perder el tiempo practicando ese deporte en el que nunca se ven los beneficios”.

Quizás por eso, Pelé tenía que mentir e irse a jugar a escondidas de su madre y exponerse, como en muchas ocasiones, a una “pela”. “¡Mira bendito muchacho, cuántas veces te he dicho que tienes que ponerte a hacer las tareas antes de jugar!”. Sin embargo, doña Celeste encontró un fértil huerto en su hijo mayor y en él pudo sembrar valores, y buenos consejos que fueron una base fundamental en la formación de Pelé.

Mientras su padre João Adames do Nascimento, un hombre de 32 años de edad en ese momento, vio en Pelé la oportunidad de hacer lo que él no pudo en el futbol, puesto que esta disciplina se constituyó en el sueño que João no logró materializar convirtiéndose en jugador famoso. Era visible que entre su hijo y él, el grado de semejanza física resultaba increíble, prácticamente tenían los mismos rasgos. “¡Mijo, tú eres igualito a mí!, ni que yo fuera a negarte!” Su padre al mirarlo sentía que él había empequeñecido o que su memoria lo retrocedía a su niñez.

Pelé era algo más que su hijo mayor, constituía su oportunidad de salir de la pobreza extrema y por eso el muchacho se convirtió en la única salida de lo que parecía “un camino sin salida”. Las primeras lecciones y entrenamientos de futbol las recibe Pelé de su padre, quien apreció condiciones sobrenaturales en su hijo, el cual no solamente lo sorprendía con jugadas maestras, sino que lo llevaban a pensar, “¿cómo era posible que un niño de esa edad pudiera asimilar y superar todas las lecciones?”.

“Pelé me discutía, imponía su criterio diciendo que, “él no estaba de acuerdo de hacer esto y aquello con el balón”. Y a esa edad impuso su propio estilo de jugar futbol”. Su padre estaba seguro que, “el muchacho nació hecho todo un maestro del balompié”. No obstante, doña Celeste insistía en que, “su hijo estaba perdiendo su tiempo al creer que dándoles patadas a la pelota se iba a ser rico. ¡Vaya usted a ver!”.

Una niñez con “Determinación Vital”

¿Qué hay en la mente del pequeño Pelé? Quien de él escribe, comete el atrevimiento de interpretar su

EL NIÑO Edson Arantes do Nascimento.

pensamiento. No obstante, uno se puede imaginar, por tres palabras salidas de sus labios que, un fuerte torbellino orbita su cabeza: “Seré algo grande”, le dijo a su papá en una de las prácticas de futbol. Quienes en profundidad han tratado a este muchacho inquieto, pero sereno, reconocen que esto (“Seré algo grande”), no significa en boca de Pelé que podrá ser buen médico, ingeniero, abogado, futbolista o cualquiera otra actividad profesional.

No. Pelé pudiera estar mentalmente predeterminado, o inclinado, (para los que no creen en lo primero), a lograr la mayor altura en un quehacer. Su vista se inclina hacia arriba, mira a la bóveda celeste para lograr su “determinación vital”. Que lo obliga a ahorrar energía para el gran salto al triunfo.

Determinar es decidir, hacer que las cosas sucedan, despejar la incertidumbre al indicar con claridad y exactitud lo que queremos (meta) y comprometer la palabra al obligarnos a cumplir lo establecido. Lo vital es lo relativo a la vida, pero de gran trascendencia para poder decir´, “he vivido”, que no es lo mismo de “he estado vivo”. Aquel que no realiza buenas acciones y es totalmente olvidado, solo tiene el mérito de haber pasado por la Tierra como los árboles y las piedras. El que no deja huellas, es como si nunca existiera, solo será polvo o ceniza desvanecida sin esfuerzo por el viento.

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