El temible resultado: Experta alerta que los microplásticos afectan la calidad del esperma

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RESUMEN
Madrid.- Los microplásticos tienen efectos dañinos en la fertilidad, disminuyen la testosterona, afectan al recuento y calidad de los espermatozoides y todo ello genera embriones menos evolutivos que se mueren y pueden dar lugar a abortos espontáneos.
Así lo constata en una entrevista con EFE la ginecóloga especializada en Medicina Reproductiva de Alta Complejidad, Juana Crespo, al hilo de la mareas de ‘pellets’ plásticos en Galicia, hecho que, en su opinión, servirá para dar visibilidad a los problemas de reproducción y del recuento espermático que en los últimos 20 años ha descendido de manera “brutal”.
Esta experta precisa que “los disruptores endocrinos como ftalatos, bisfenol A y poliéster están presentes en los microplásticos y son sustancias químicas capaces de alterar el equilibrio hormonal y el funcionamiento reproductivo”.

Respecto a los ‘pellets’, Crespo recuerda que “están sueltos por todo el Atlántico, y cuando los peces se los comen porque son unas bolitas pequeñas y brillantes, cambia su microbiota y sus huevos llevan ya microplásticos, y esa cadena de deterioro sigue de manera continua hasta nosotros”.
Los ‘pellets’, derramados por un barco frente a la costa norte de Portugal, contienen poliéster y, aunque, en un primer momentono pasan el torrente sanguíneo, sí van a alterar la microbiota.
Auguran un recuento espermático cero en el año 2045
Según esta experta y exjefa de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia, hace cincuenta años, en 1973, lo normal era tener de media 101 millones de espermatozoides por mililitro de semen; en 2011 la cifra cayó a 47 millones y, en la actualidad, roza los 15. La cantidad que se considera óptima para la función reproductiva no debe bajar de 20 millones.
Estas cifras están avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por sendos estudios como el de la profesora Shanna Swan, investigadora de la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai en Nueva York, que sostiene que estos resultados son especialmente obvios en países desarrollados de América del Norte, Europa y Australia.






