Opinión

El tiempo, como siempre intrigante

Ramón Cáceres Almonte

Veamos dos casos de la literatura y del cine

Michael Fox, papel de  Marty McFly en Regreso al Futuro- es un actor de cine canadiense nacido en 1961 es quien viaja accidentalmente, al pasado justo a 1955, cuando sus padres se conocieron, en la película de Steven Spielberg Back to the Future, “volver al futuro”, rodada en los años 1980. Es interesante esta comedia, divertida, con música de la época, e ideas de la música del “supuesto futuro para ellos”… todo ese engranaje del joven Marty, quien debe luchar para que sus padres realmente contraigan un matrimonio el cual  se vio al borde del fracaso, y sin el cual él no nacería….la paradoja de viajar al pasado….

Esta película fue escrita por  Michael Robert “Bob” quien nació en 1951,  junto a su compañero Robert Zemeckis-. Fue nominado a un premio Oscar por escribir la novela que serviría de guion a la película  de ciencia ficción Back to the Future. Sobre esta película llevada al cine por Spielberg, se hicieron más tarde dos versiones más.

Un yanqui en la corte del rey – es una novela del escritor estadounidense Mark Twain publicada en 1889. Se trata de una sátira en la cual, por medio de un viaje a través del tiempo, se contrapone la civilización occidental del siglo XIX frente a la Edad Media europea.

El autor trascribe el texto de un tal Hank Morgan, yanqui de Connecticut, quien viaja de manera inexplicada hacia los tiempos del legendario Rey Arturo.
Se han realizado numerosas adaptaciones cinematográficas de la novela, ninguna de las cuales sigue de cerca el argumento de Twain.

El relato da inicio cuando Morgan es golpeado al intentar mediar en una pelea dentro de la fábrica. Sin explicación, es transportado hacia atrás en el tiempo y el espacio hasta la Britania del siglo VI, los tiempos supuestos del rey Arturo. Capturado por sir Kay,  éste lo conduce a Camelot, descripta como una pobre villa coronada por un castillo. Allí es exhibido ante los nobles, presentados como salvajes, y condenado a morir en la hoguera. Sin embargo, tomando ventaja del conocimiento sobre el momento en que ocurriría un eclipse de sol, logra salvarse, tras lo cual es considerado como un mago portentoso y obtiene el favor del rey Arturo, pero al mismo tiempo se gana la envidia del mago Merlín, quien en realidad es un charlatán y que se convierte en el principal antagonista.
En lo sucesivo, Hank Morgan introduce numerosas reformas e invenciones aprovechando el conocimiento científico del siglo XIX para convertir a la Inglaterra medieval en un país industrial.
Quien lea o vea en el cine, sendos argumentos, seguro que siente alguna curiosidad sobre el tema…pero eso de viajar en el tiempo es engorroso, es un poco confuso…por ejemplo San Agustín (para algunas sectas o religiones Agustín –“pelao”- sin el San), el tiempo es :
“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo deciros que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?”. (Confesiones, XI, XIV, 17).
Pero este pensamiento de San Agustín-quien vivió cuatro siglos después de Cristo- es filosofía pura, discurrir sobre este asunto del tiempo…una explicación científica, sobre el tiempo, nos llegaría con Albert Einstein, 1500 años después.

Desde la adolescencia, Einstein sintió curiosidad por la velocidad a la que viaja la luz. En su teoría especial de la relatividad, afirmó que todo el movimiento del universo es relativo, porque en el espacio remoto no hay nada contra lo cual se pueda medir. Albert Einstein vio una dualidad en el espacio y el tiempo, La expresión espacio-tiempo ha devenido de uso corriente a partir de la teoría de la relatividad especial formulada por Einstein en 1905, siendo esta concepción del espacio y el tiempo uno de los avances más importantes del siglo XX en el campo de la física. De acuerdo a las teorías de la relatividad de Einstein, el tiempo no puede estar separado de las tres dimensiones espaciales, sino que al igual que ellas, este depende del estado de movimiento del observador. En esencia, dos observadores medirán tiempos diferentes para el intervalo entre dos sucesos, la diferencia entre los tiempos medidos depende de la velocidad relativa entre los observadores.

Un aspecto comprobado experimentalmente de la teoría de la relatividad es que viajar a velocidades cercanas a la velocidad de la luz ocasiona una dilatación del tiempo, por la cual el tiempo de un individuo que viaja a esa velocidad corre más lentamente. Desde la perspectiva del viajero, el tiempo «externo» parece fluir más rápidamente, causando la impresión de que el individuo hizo un viaje a través del tiempo. Sin embargo, este fenómeno en sí mismo, no es lo que suele denominarse como viaje a través del tiempo.
El concepto de viaje en el tiempo ha sido frecuentemente utilizado para examinar las consecuencias de teorías físicas como la relatividad especial, la relatividad general y la teoría cuántica de campos. Aunque no existe evidencia experimental del viaje en el tiempo, sí existen razones teóricas importantes para considerar posible la existencia de cierto tipo de viaje a través del tiempo. En cualquier caso, las teorías actuales de la física no permiten ninguna posibilidad de viajar en el tiempo, en un espacio-tiempo del tipo del que se cree es nuestro espacio-tiempo, que no parece tener líneas temporales cerradas.
Entonces  estamos confinados al presente, preguntaríamos…La teoría especial de la relatividad de Albert Einstein (y por extensión la teoría general) permite explícitamente un tipo de dilatación temporal que ordinariamente se podría denominar “viaje en el tiempo”. La teoría sostiene que relativamente a un observador estacionario, el tiempo parece fluir más lentamente para los cuerpos que se desplazan rápidamente. Por ejemplo, un reloj que se desplaza parecerá correr más lento; al incrementar su velocidad y acercarse a la velocidad de la luz parecerá haberse detenido completamente. Sin embargo, este efecto sólo hace posible el “viaje en el tiempo” hacia adelante en el futuro, nunca hacia atrás. Este tipo de viaje no es típico de la ciencia ficción, y no se tiene ninguna duda acerca de su existencia; sin embargo, de aquí en adelante “viaje en el tiempo”, propiamente dicho, se referirá al recorrido con algún grado de libertad hacia el pasado o el futuro.

Muchos científicos consideran que el viaje a través del tiempo propiamente dicho es imposible. Esta opinión se ve reforzada por un argumento basado en la navaja de Occam. Cualquier teoría que permita el viaje en el tiempo requiere que algunas situaciones relacionadas con la causalidad (o, en su caso, retro causalidad) sean resueltas. ¿Qué pasaría si alguien trata de viajar en el tiempo y mata a su propio abuelo?

Muchos han resuelto esta situación aduciendo que hay ua infinidad de caminos en donde la vida como tal se desarrolla, permitiendo que la paradoja nunca suceda…usted mata su abuelo en el pasado pero otra línea del tiempo toma el curos para que usted pudiera nacer. La desgracia es que todo se queda de nuevo en el campo especulativo…Sin lugar a dudas que Mark Twain fue el primero en tratar este tema del viaje al pasado, pero hay un hecho que muchos pasan por alto…quizás no fue él, sino Nicolas Tesla, ese genio incomprendido y que muchos hasta creen que no era de este mundo, ya que fue intimo amigo de Samuel Clemens o Mark Twain como se le conoce en la literatura. Es un hecho incuestionable que ese campo de acción tratado en un yanqui en la Corte del Rey Arturo, no era del dominio de Twain.

Quién sabe lo que el futo nos tiene reservado sobre este tema, y quién sabe si muchas de esas apariciones de santos, ovnis, ángeles y demonios, no son más que muchas de esas manifestaciones del futuro tratando de incidir en el presente o el pasado para ellos.
Mientras tanto continuemos disfrutando de esta peliculita de los 80 Back to The Future o leyendo ese maravilloso libro de Twain.

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