El único experto español en el Panel de la ONU para la IA la compara con la bomba atómica

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RESUMEN
San Sebastián.- Román Orús, el único español de los cuarenta expertos independientes seleccionados entre más de 3.000 candidaturas para integrar el Panel Científico Internacional sobre Inteligencia Artificial (IA) de la ONU, compara el impacto de esta nueva tecnología con «el nacimiento de la bomba atómica».
«La IA es casi el nuevo ‘proyecto Manhattan’. Y cuando surge una tecnología de este calibre y con esta capacidad no se puede dejar simplemente suelta», explica en una entrevista con EFE, tras su reciente designación como miembro de este prestigioso panel que ayudará a la ONU a formular políticas públicas relacionadas con la inteligencia artificial, y en el que se espera su presencia en la reunión programada en Madrid para este miércoles.
Orús es profesor Ikerbasque (Fundación Vasca para la Ciencia) en el puntero Donostia Internacional Physics Center (DIPC) y director científico de Multiverse Computing (la compañía española especializada en computación cuántica e IA), ambos situados en San Sebastián.
Desde su conocimiento y experiencia, el experto recuerda que la inteligencia artificial es una tecnología «totalmente transversal» que «está cambiando la sociedad tal y como la conocemos».
El panel de la ONU está formado por expertos de países como Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur, Filipinas, Singapur, Egipto, Senegal, Australia, Chile y Brasil, entre otros.
Nueva Revolución Industrial
«Hay que pensar que estamos en una nueva Revolución Industrial», sostiene con la misma convicción con la que defiende la necesidad de adoptar medidas que garanticen que esta «poderosa» tecnología sea empleada para «evitar guerras» y «hacer el bien».
Un objetivo que «en el fondo es el papel de la ONU» y lo que motivó su nacimiento como organización, explica.
«Quiero entender que esto es en beneficio de la humanidad y no para destruirnos entre todos», prosigue Orús, guiado por un «optimismo científico» que le impide renunciar al objetivo de que una legislación internacional regule este ámbito en todos los países.
«No porque se piense que es difícil tiene que dejar de intentarse», sentencia en un momento en el que además todos estos sistemas se encuentran aún en modo emergente.
«Es algo que la gente no acaba de entender porque parece que se trata de una tecnología maravillosa con la que se puede hacer casi cualquier cosa, pero en el fondo estamos en la Edad de Piedra de la IA», advierte.
Carros egipcios antes de Cristo
«Los modelos que tenemos son como los carros que había en Egipto miles de años antes de Cristo comparados con la nave ‘Enterprise’», insiste Orús, quien desvela que, «por muy avanzados que parezcan estos algoritmos, en realidad son muy primitivos y consumen una barbaridad de energía».





