Opinión

En 6 días finaliza octubre: ¿Qué nos espera, entonces?

Aquiles Olivo Morel

A apenas 11 días para celebrarse las primarias abiertas y cerradas –PLD abiertas y PRM cerradas, el 6 de octubre- arbitradas por la JCE se percibe en el ambiente nacional un nerviosismo que tocas las fibras de los candidatos; se intensifican los usos de las redes sociales, a unos niveles insospechados; y, las estrategia políticas de mayor anclaje parecen ir siendo puesta en marcha por quienes se encuentran a la cabeza de los diversos proyectos electorales.

No es para menos, quienes se abocan a participar en este proceso conocen a cabalidad las características fundamentales de los electores, 7,468,289 dominicanos habilitados y con una composición mayormente joven, acudirá por algún motivo a las primarias a ejercer su derecho.

La próxima semana 1, 300,827, es decir, el 17.42% de los jóvenes comprendidos entre la edad de 18 y 25 años, en mayor número, por nuevos electores se presentara a las urnas, a ejercer y satisfacer la curiosidad de presenciar este ejercicio democrático y votar por algunos de los candidatos de sus respectivas demarcaciones.

Pero donde las mayorías creen radica el desenlace final de todo es precisamente el tipo de actitud que pudieran asumir los electores jóvenes, quienes ya no disponen de las mismas motivaciones de sus ancestros; y además, no se adhieren a ninguna organización política y sus historias, leyendas y hazañas las ignoran, lo cual no le permite a las organizaciones tener esos votos cautivos, tal como acontecía en el pasado.

La extrañeza de un resultado electoral sorpresivo podría radicar, en consecuencia, en como miren sus expectativas, mas allá de un modelo electoral clientelar, basado en fomentar las dadivas y la irresponsabilidad colectiva en los ejercicios de cambios de autoridades.

De acuerdo al informe de Transparencia Internacional (TI) publicado muy recientemente el 46 % de los dominicanos admite haber recibido oferta por algún político o representante suyo para la compra de su voto.

Después de colocar a la Republica Dominicana en la Segunda Posición en cuanto a los países del mundo con mayor inclinación hacia la corrupción TI, también, establece como las instituciones públicas se convierten en trampolín para desde la misma ejercer algún tipo de presión sobre los electores.

Por supuesto, la confianza en las mismas se debilita o mejora muy poco cuando se segregan las informaciones levantadas en los estudios de investigación. Por eso de acuerdo al estudio el 57 %, considera indiferente a quienes deben realizar alguna acción para mejorar esta situación, en la totalidad de los países de América Latina (AL).

Este escenario está colocado discretamente en la RD y el 6 de octubre quienes pretenden alcanzar el éxito electoral deberán arreglársela para emprender acciones concretas para lidiar con la conducta de un pueblo atrapado en esta lacra conductual.

Ni más ni menos: en las urnas deberán reflejarse esta conducta colectiva; sucedió en el proceso electoral pasado y volverá a acontecer nueva vez, dejando en la intemperie a figuras muy honestas; decididas a realizar labores sociales y comprometidas con mejorar las condiciones del pueblo dominicano.

La complejidad de este escenario abarca también la puesta en marcha del modelo electoral electrónico; un desafío para las autoridades (JCE), confiada en el buen desempeño de las tecnologías, muy a pesar de su escasa experiencia y pruebas realizadas.

Las informaciones que nos llegan del  exterior refieren un panorama sombrío, consideran que a la vista se encuentra una nueva situación económica compleja, la cual pudiera afectar a la RD, se evalúan las posibilidades de una recesión a corto plazo.

También, la misma situación electoral fue considerada por el Banco Central (BC) como una de los motivos de la ralentización económica de estos primeros seis meses; se amparó en la inyección de 100 millones de dólares de sus divisas para frenar el deslizamiento alcista de la tasa de cambio.

Los procesos electorales siempre inciden sobre la economía  en naciones donde las debilidades institucionales se advierten en cada decisión o renovación de quienes conducen los destinos del país; los esfuerzos por conservar la confianza son medidas auspiciosa, en medio de los recortes eléctricos, también visto por la población como los efectos de la realidad del laborantismo político.

Y, ¿Cuáles aspectos pudieran pudiera considerarse para poder establecer una línea divisoria entre: verdad, ficción, mentira y realidad? ¿Cómo podría en las redes sociales, a través de una pinza, ir obteniendo esta diferenciación? ¿Entre Leonel Fernández, ex presidente de la república en tres periodos; presidente del PLD y todo cuanto se conoce sobre él, contra un Gonzalo Castillo (GC), auspiciado con toda la maquinaria del Danilismo, el gobierno y sus credenciales de exitoso gestor, enfrentado en una primarias abiertas, a apenas unos cuantos días quien pudiera salir victorioso?
Esta son las cuestiones que atormentan y quiebran las mentes más brillantes: la historia política reciente demuestra desenlaces sorpresivos, afuera y ¿porque no podrían ocurrir dentro? A partir del 6 de octubre pudiera quedar definido desde ya quien gobernara a la RD a partir del 2020.

La época actual la dominan las tecnologías; las redes sociales se encargan de disgregar en poco tiempo información; influir en la percepción de la gente; animar a quienes aún no toman una decisión; conocer opiniones de grupos particulares; en fin, inducen a los equipos a poner en marcha nuevos ajustes.

Encontrar ese agujero por donde penetrar y colar una candidatura antes del 6 de octubre se intensifica con el correr de las horas; serán días finales de mucha intensidad y agitación; nadie escapara a la avalancha de ataques desde todos los litorales en procura de agenciarse el favor de los electores.

Ya para terminar queda pendiente el cumulo de denuncias e intimaciones den las altas cortes contra funcionarios envuelto en el proceso electoral, a pesar de que la misma legislación prohíbe su participación directa; el juez Presidente de la JCE, advierte  posibles sanciones, si se demuestra la utilización de recursos públicos en las actividades propiamente electorales. En tanto, dice se despejara cualquier perturbación que entorpezcan los resultados, los cuales serán conocidos en un tiempo breve.

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