Editorial

En alerta para no tener que lamentar

El coronavirus, que ya ataca con fuerza en China, Estados Unidos y Europa, es un desafío mayor para países como República Dominicana.

Sabemos que las autoridades han dispuesto alertas puntuales en puertos y aeropuertos para aislar a cualquier viajero que entre al país con procesos febriles, pero eso no significa que República Dominicana se salve de un contagio tan peligroso como ese.

La afección tiene un tiempo de incubación que es capaz de pasar desapercibido a cualquier control migratorio, por lo que las autoridades y los ciudadanos deben prepararse para enfrentar contagios, aunque auguramos que nos quedemos libres.

Lo que debe estar claro es que las autoridades sanitarias tienen que preparar al personal médico y paramédico para diagnosticar la afección y disponer el aislamiento inmediato de pacientes y contactos para que no se extienda el virus y abra grandes grietas en la población dominicana.

Una tarea inmediata es evitar cúmulos de basura, encharcamientos y el hacinamiento de pacientes febriles, para garantizar que si se presentan casos del coronavirus mortal, no se torne en una epidemia.

El gobierno debe disponer de los recursos que sean necesarios para que el Ministerio de Salud cuente con los medicamentos e insumos necesarios para hacer frente a cualquier emergencia que se presente, porque lo que no se puede permitir es que ese virus se extienda sin control.

Por igual, el Sistema Dominicano de Seguridad Social, debe responder sin demora ni pataleos, a cualquier asegurado que requiera atención especializada amparada en su plan de salud, porque más que un negocio, la asistencia sanitaria es un servicio y los abonados y los patronos lo pagan muy bien.

Nada puede justificar que el coronavirus desangre a este país, si es que llega, y para evitarlo lo mejor es estar preparados con tiempo para prevenir y no tener que lamentar.

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