Editorial

En marcha hacia la gran prueba

Tras el fracaso electoral del 16 de febrero se está ya a pocos días de establecer si institucionalmente el país comienza a remediar con hechos las graves consecuencias de unas votaciones truncas vividas por una nación estupefacta y ante un mundo exterior azorado; de ruinosos efectos colaterales, además, sobre las finanzas públicas, en medio de un preocupante descenso de la actividad económica. Este domingo deberá quedar demostrado si en poco menos de un mes queda restablecida la capacidad de efectuar consultas populares transparentes bajo efectivas medidas contra fallas sorpresivas y blindadas contra lo que sería peor: que logren colarse daños deliberados. Los esfuerzos por lograr pureza han sido notables.

El acompañamiento neutral y la observación idónea local y extranjera obtenidos por consenso contribuyen a generar confianza. Del colapso nació una indignación social que fue seguida por exigencias de que se permita concurrir libremente a las urnas, incluso, como oportunidad para repudiar lo pasado con vibrantes alusiones a posibles causantes de la interrupción. Los liderazgos partidarios deben jugar un papel proactivo contrario a la insensatez y a los quebrantamientos del orden. El civismo manifiesto de los dominicanos durante esta crisis que abrió espacio a protestas masivas y pacificas de diferentes niveles, dejan dicho que el pueblo está plenamente interesado en que todo salga bien.

Exquisitez de corto alcance

Las estadísticas indican que República Dominicana se puede sentir satisfecha por producir muchos de los alimentos de obtención agrícola (80%) de su propio consumo y de los que brinda a millones de turistas que anualmente la visitan. Pero existe un déficit comprobado para la autosuficiencia en los primores del rubro cárnico, un área de la demanda que ha crecido.

La mayoría de los filetes de res y otros cortes especiales ofrecidos en restaurantes nacionales vienen de ejemplares que pastaron fuera; que no podrían “saber”al cobre de acá, sino a divisas, muchas y cada vez más caras. El potencial ganadero augura mejor calidad para la carne roja por el interés que ahora cobra la inversión privada local en esa variedad de producción adversa al equilibrio comercial y al prestigio gourmet criollo que no debe faltar.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba