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Enegildo Peña cuestiona gestión cultural en Santiago y llama a fortalecer sus espacios y la industria del libro


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Santiago. – El gestor cultural, poeta, escritor y periodista Enegildo Peña cuestionó la gestión cultural en Santiago y planteó la necesidad de fortalecer sus instituciones, ampliar la oferta artística y crear condiciones que permitan a los escritores desarrollar y comercializar sus obras.

Durante una entrevista en El Café de Diario 55, Peña sostuvo que dirigir la cultura exige preparación profesional, pasión, creatividad y capacidad gerencial. A su juicio, la formación artística, por sí sola, no garantiza una gestión efectiva.

“El que no tiene pasión, creatividad y gerencia no puede estar en la cultura”, expresó. Señaló que la gestión cultural es una especialidad que requiere conocimientos y no debe confundirse con el ejercicio de una disciplina artística. “Eso no se improvisa”, afirmó.

Al referirse a la gestión de Rafelito Mirabal, director de Cultura en Santiago, la calificó como “la más fracasada”, en el contexto de sus críticas a la conducción cultural de la región.

Peña comparó la situación actual con su etapa como director regional y viceministro de Cultura. Según explicó, durante ese período se creó el Viceministerio de Cultura para la región norte, con sede en Santiago, y se habilitó el Palacio Consistorial para su funcionamiento. Indicó que esa estructura buscaba dar mayor protagonismo a la ciudad y atender las necesidades culturales de las provincias del Cibao.

El exfuncionario lamentó la pérdida de esa categoría y la atribuyó a la falta de autoridades que defendieran su continuidad. Entre las iniciativas proyectadas durante su gestión mencionó una sinfónica regional, un grupo de teatro y una oficina de producción y gestión cultural en el Gran Teatro del Cibao.

Sobre este recinto, consideró que actualmente se realizan pocas actividades y que, con frecuencia, otras instituciones asumen la organización y producción de los eventos.

Defiende el Centro de la Cultura

Peña también expresó preocupación por una denuncia del periodista Esteban Rosario sobre una supuesta propuesta para entregar el edificio del Centro de la Cultura de Santiago a Procigar. Dijo confiar en la información de Rosario y señaló que, de acuerdo con esa versión, la gobernadora y el senador se habrían opuesto a la iniciativa.

El planteamiento fue abordado durante la entrevista como una denuncia, sin que se presentara una confirmación oficial de la transferencia.

Peña defendió el valor histórico y cultural del inmueble. Recordó que la iniciativa comenzó durante el gobierno de Joaquín Balaguer y que el centro fue inaugurado en la administración de Antonio Guzmán. Según explicó, el proyecto se concibió inicialmente para albergar la Escuela de Bellas Artes y luego se convirtió en un centro cultural de alcance regional.

Destacó que allí funcionaron agrupaciones y programas de música, ballet, danza, teatro y artes plásticas, con clases gratuitas o de costo mínimo. Asimismo, cuestionó que se contemple ceder el inmueble a una entidad privada después de una inversión estatal que, según la cifra mencionada en la entrevista, superó los 500 millones de pesos.

“El sector privado, si quiere involucrarse, tiene que hacerlo con sus recursos”, planteó, y citó al Centro Cultural León como ejemplo de participación empresarial en el desarrollo cultural.

El entrevistado también afirmó que, a su juicio, el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, no conoce suficientemente la realidad de Santiago ni su sector cultural. Añadió que la Ley General de Cultura contempla mecanismos de participación provincial que, según consideró, no se traducen de manera efectiva en una gestión articulada con los distintos sectores.

Propone una red de museos

Como parte de sus propuestas, Peña planteó impulsar una red de museos que fortalezca la oferta cultural y turística de Santiago. Mencionó la posibilidad de crear espacios dedicados a la historia del ron y del tabaco, así como otras iniciativas que permitan poner en valor el patrimonio local.

“Santiago necesita una red de museos”, afirmó. También consideró que el Museo de Arte Moderno de Santiago debería contar con más obras de artistas fundamentales para la historia del arte dominicano y sugirió que el Ministerio de Cultura coordine con instituciones nacionales para enriquecer su colección.

Peña valoró positivamente la recuperación del antiguo Hotel Mercedes y la apertura del Centro Cultural Banreservas. No obstante, propuso que su programación incluya proyectos sostenidos, entre ellos actividades en los barrios y la publicación de obras de escritores de Santiago.

Cuestiona reducción de la programación cultural de la Feria del Libro

Sobre la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, Peña destacó la asistencia y las ventas en algunas presentaciones, entre ellas la de Esteban Rosario. Sin embargo, consideró que su programación cultural ha perdido amplitud respecto de ediciones anteriores.

Recordó que antes la feria incluía festivales de teatro y música, además de actividades para el público infantil. A su entender, la disminución de esos componentes ha reducido su alcance como gran acontecimiento cultural.

También calificó de limitada la participación de los escritores de Santiago y planteó la necesidad de organizar una presencia regional más amplia y representativa.

Por otra parte, elogió las ediciones de la Editora Nacional dedicadas al escritor José Mármol, aunque advirtió que el precio de los libros especializados dificulta su acceso para muchos lectores. Relacionó esos costos con el encarecimiento del papel y la impresión.

Dificultades para vivir de la escritura

Peña sostuvo que los altos costos de producción editorial, la falta de canales de distribución y la ausencia de una cultura lectora sólida dificultan que los autores dominicanos puedan dedicarse plenamente a la escritura.

“Ningún escritor dominicano ha vivido de la literatura”, afirmó al exponer su valoración sobre las limitaciones del mercado local. Explicó que muchos autores deben combinar su vocación literaria con otros oficios para sostenerse.

Señaló que publicar un libro requiere invertir en corrección, diseño y diagramación, sin que exista una estructura estable que garantice su distribución y venta. “No hay una red para comprar los libros”, comentó.

Como ejemplo, mencionó su experiencia en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde, según relató, existen espacios para las negociaciones entre profesionales de la industria editorial. En contraste, indicó que en el país el propio autor suele asumir la búsqueda de oportunidades editoriales y la promoción de su obra.

El escritor atribuyó parte de esta situación a las deficiencias en la enseñanza de la literatura dominicana. A su juicio, la mayor presencia de textos comunicativos y funcionales en la educación primaria y secundaria limita el acercamiento a las obras y a los autores nacionales.

Durante la conversación se destacó el legado de Pedro Henríquez Ureña, Manuel del Cabral y Franklin Mieses Burgos. Peña sostuvo que las dificultades del sector no responden necesariamente a la falta de buenos escritores, sino a la ausencia de un mercado y de hábitos de lectura que favorezcan su desarrollo.

Al abordar la trayectoria de Juan Bosch, durante la entrevista se planteó que una mayor dedicación a la literatura pudo haber ampliado sus posibilidades de reconocimiento internacional. Esta reflexión se presentó como una valoración sobre su carrera.

Peña insistió en que la política cultural debe abarcar distintas expresiones artísticas. “La cultura es todo lo que hace el ser humano”, expresó, al mencionar el cine, la música, la literatura y las artes visuales.

Propuso vincular la cultura con el turismo, promover expresiones dominicanas como el merengue y tomar la experiencia de la ley de cine como referencia para fortalecer otras áreas. Asimismo, defendió la escritura como una forma de desarrollo personal y un legado para las futuras generaciones.

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