Curiosidades

¿Es una buena idea aplicar un choque de frío a tu cuerpo al salir de una sauna?

La práctica de pasar de un entorno cálido de una sauna a un baño frío está cobrando cada vez más adeptos, tanto entre los aficionados a los spas como entre celebridades de todo el mundo.

 

Esta costumbre encuentra sus raíces en Finlandia, un país conocido por tener una extendida tradición en saunas y donde la relación es aproximadamente de una sauna por cada dos habitantes, según datos de la junta de turismo finlandesa.

 

Las saunas, parte integral de la cultura finlandesa, no solo se consideran un método para limpiar el cuerpo antes de que existiera el agua corriente, sino también una experiencia que se vive intensamente durante los largos meses de invierno. Esta tradición evolucionó hasta alcanzar las saunas temperaturas de 93 grados, seguida de un refrescante chapuzón en aguas heladas o un revolcón en nieve fresca, una práctica que promete beneficios tanto físicos como mentales.

Beneficios para la salud

Según recoge HowStuffWorks en un artículo reciente, el Dr. Mark Timmerman, especialista en medicina familiar y deportiva, asegura que esta alternancia de calor y frío desencadena una respuesta de «lucha o huida» en el cuerpo, incrementando la alerta, reduciendo la percepción del dolor y mejorando el estado de ánimo. El frío, en particular, propicia un aumento en la producción de adrenalina.

 

Además, esta práctica puede aliviar el dolor y la inflamación asociados con enfermedades como la artritis reumatoide, contrariamente a los efectos de una sauna sin el posterior choque frío. Y es que la incorporación de espacios para experiencias de calor y frío en cruceros de lujo, subraya la importancia de estas prácticas en la promoción del bienestar.

Precauciones y recomendaciones

A pesar de los beneficios, estas prácticas no son adecuadas para todos. Existen riesgos, especialmente para personas con condiciones cardíacas, embarazadas, o quienes padecen de problemas respiratorios o de presión arterial alta. La reacción de choque frío puede ser perjudicial en estos casos, por lo que se aconseja consulta médica previa.

 

Para aquellos que deciden experimentarlo, se recomienda limitar la inmersión en agua helada a un rango de entre 5 segundos y 15 minutos, siendo prudentes y escuchando las señales del cuerpo para evitar riesgos de hipotermia.

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