«Eso no debió pasar, ahí no debió morir una sola persona»: El duro testimonio de Gregory Adames.

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RESUMEN
En su testimonio ante el juez del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, Gregory Adames expuso que la tragedia en la discoteca Jet Set fue una «muerte anunciada» debido a la negligencia de la administración. Según Adames, los propietarios, Antonio y Maribel Espaillat, eran conscientes de los problemas estructurales y eléctricos que presentaba el local, pero optaron por ignorarlos en favor de la apertura del establecimiento. Adames reveló que, tras un incendio en la planta eléctrica, se instalaron cables provisionales que no cumplían con los estándares de seguridad. Además, describió la falta de mantenimiento en el techo, donde la gerencia utilizó lonas plásticas para manejar las filtraciones en lugar de realizar reparaciones adecuadas. Afirmó que había informado constantemente a la administración sobre los riesgos, pero no se tomaron medidas efectivas.
- Gregory Adames testificó sobre negligencias en la discoteca Jet Set.
- La tragedia dejó 236 muertos y más de 180 heridos.
- Los propietarios conocían problemas estructurales y eléctricos.
- Se usaron cables provisionales no aptos para la operación.
- La gerencia optó por soluciones temporales en lugar de reparaciones.
Gregory Adames, empleado de la discoteca Jet Set, testificó sobre las negligencias que llevaron a la tragedia que dejó 236 muertos y más de 180 heridos. Denunció la falta de mantenimiento y la priorización de ganancias sobre la seguridad en el establecimiento.
Adames, quien era empleado del establecimiento comercial, dijo ante el juez del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional que la tragedia fue una «muerte anunciada» y que la ambición económica se antepuso a la seguridad de los clientes y empleados.
Según el relato de Adames, los problemas estructurales y eléctricos no eran nuevos y que los propietarios del Jet Set, Antonio y Maribel Espaillat, tenían conocimiento de esa situación.
Dijo que tras un incendio previo en el área de la planta eléctrica, se instalaron cables provisionales que, según técnicos consultados, no eran aptos para la operación continua.
«Desde 2023 había cables provisionales. Los técnicos decían que no se podía abrir, pero él (Antonio) decía que esa semana se abría porque se abría. Prefería resolver con intercambios que invertir en lo que realmente se necesitaba», denunció Adames.
Lonas para recoger el agua
El testimonio detalló una falta de mantenimiento en el techo del local. Adames describió cómo, ante las constantes filtraciones y el desprendimiento de plafones, la solución de la gerencia fue colocar lonas plásticas sobre el techo falso para acumular el agua y vaciarla antes de cada evento, en lugar de reparar la estructura de concreto que ya se estaba desmoronando.
«Yo mismo subía a las escaleras a tumbar los pedazos de concreto que estaban flojos para que no le cayeran a los clientes. Les mandaba fotos, les mandaba videos. Ellos tenían conocimiento constante», aseguró Adames.





