Opinión

«Esto no es un botín político»

Por: Rafael A. Escotto
«La alternancia política fecunda el suelo de la democracia.» Winston Churchill
Sorprendió a las fuerzas vivas que integran los partidos políticos de oposición, así como a los miembros del partido de gobierno, el Revolucionario Moderno (PRM), el discurso pronunciado por el honorable señor presidente de la República Licenciado Luis Rodolfo Abinader Corona, quien fijó posición moral y ética al resaltar de forma vigorosa y edificante que: «ESTO NO ES UN BOTIN POLITICO».
A lo mejor el presidente Abinader Corona al decir esta frase tan contundente habría observado la lucha política que se presenta actualmente entre la gente que quiere entrar al gobierno y aquellos que no quieren salir, según lo advirtió el clérigo católico francés y escritor Jacques Benigne Bossuet en su obra cumbre: «Política extraída de las mismas palabras de la Sagrada Escritura.»
La audiencia presente en el salón desde el cual se hizo esta recta manifestación del presidente, quedó desconcertada. Igual impacto le causó la filípica a quienes siguieron a través de los medios de comunicación masivos la oratoria del jefe de estado.
El pueblo, en cambio, que tuvo la oportunidad de oír el eco de la fuerza de este emplazamiento del honorable señor presidente Luis Abinader, entre esto ultimo, las personas más educadas, reprodujeron en la figura del mandatario dominicano la personalidad moral de Marco Porcio Catón, llamado el Viejo o el Censor, y percibieron en él un hombre recto, considerado una gala para el Estado dominicano.
Es posible que aquellos políticos corruptos de otros partidos y de otros tiempos que han sido marcados por la historia de un ejercicio público moralmente controversial y quienes en este Gobierno del presidente Abinader Corona pudieran estar pensando reproducir en su mente cometer algunas inmoralidades, quizá piensen luego de este posicionamiento ético del presidente, que «ellos no son catones, es decir, que no son perfecto.»
Es posible que el presidente abinader cuando sorprendió a la nación cuando dijo «Esto no es un botín político», en su fuero interno le preguntaba a los políticos, como Catón el viejo:
¿Cómo puede ser fuerte un estado, como pueden pensar en gobernar el mundo cuando los hombres que gobiernan ese estado son degenerados, decadentes, llagas asquerosas y rezumantes? Y seguidamente exclamo: «¡Debemos detener, –expresó el senador romano–, todo este interés por irrelevancias ajenas a nosotros, como los publicanis o publicanos en Asia, y dedicar un año entero a librar de malas hierbas el jardín de Roma!»
Cuando el jefe de estado dominicano expresó con tanta intensidad la frase que le sirve de título a este trabajo, habría que pensar que en ese momento le vino a su memoria la moralidad pública de su padre don Rafael Abinader, quien seguramente le hubiese pedido a su hijo hoy presidente: ¡A devolverle la decencia a este país como nuestra más alta prioridad!
En su discurso ante el senado romano Catón el incorruptible le dijo a su pueblo: «El gusano empezó a carcomer…lo que era bastante; ¡dinero ya no bastaba, y el poder se hizo más embriagador que el vino!»
Después de esta delirante y valientes palabras el pueblo dominicano está obligado a cerrar fila alrededor del presidente Luis Abinader y no dejarlo solo en esta tarea evangelizadora que ha emprendido desde su toma de posesión el 16 de agosto, próximo pasado.
Confieso, que mi ofuscación política durante la campaña de 2020, aun sin militar en ningunos de los partidos políticos que se disputaban la presidencia de la República, ni conocer personalmente a ningunos de los candidatos de Partido de la Liberación Dominicana (PLD), no alcancé advertí que los cambios vienen cuando hombres mezquinos y codiciosos se levantan por encima del nivel establecido para todos los hombres.
De ninguna manera quiero que este artículo, como los anteriores que he escrito a favor del presidente Licenciado Luis Abinader Corona, se vea como una lisonja de nuestra parte, por aquella palabra de José Martí: «Ni con la lisonja, ni con la mentira, ni con el alboroto se ayuda verdaderamente a una obra justa.»
No busco ni pretendo al reconocer mi error de visión política de aquel momento electoral congraciarme con el jefe del estado, pero como profesional y persona que ha vivido una vida independiente apegada a la ética, que quiere y desea la felicidad del pueblo dominicano, he querido asumir de manera voluntaria mi equivocación. A este respeto aprovecho la oportunidad para hacer mía una frase de Cicerón: «Mi consciencia tiene para mi más peso que la opinión de todo el mundo.»
El escritor y periodista español Miguel Delibes, quien tiene una gran novela que llegó al cine mexicano-español titulada «La sombra del ciprés es alargada», ganadora del Premio Nadal de España, dijo una vez: «Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.»
No cabe duda, después de todo lo dicho en este trabajo, que habría que celebrar como esperanzador el hecho de que en tan solo veintinueve días que lleva el Licenciado Luis Rodolfo Abinader Corona en su función de presidente de la Republica haya dado signos provechosos y halagadores de tener la voluntad de encauzar la suerte de la nación por senderos de moralidad, uno de los valores esenciales para que la ética se desarrolle y llegue a ser instrumento para construir un nuevo carácter nacional.
Debo decir, finalmente, que el presidente Abinader al advertir: «Esto no es un botín político» está dando connotaciones de poseer la capacidad para manejar los desafíos de la vida política, económica y social del país, lo que también es una medida de su fuerza de carácter.
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