Opinión

¿Existe o no una ideología de género?

Pedro Mendoza

2 de 2

Antes de retomar el tema sobre los aspectos que abordé el lunes pasado, debo decir como nota introductoria, que si bien estoy convencido de que el feminismo es una ideología laica tal como lo es el capitalismo o el neoliberalismo, el consumismo y el    populismo, debo  admitir que el Feminismo como ideología solo incorporó a su doctrina la idea de “género” muchos años después de que la doctora Margaret Mead, antropóloga estadounidense,  publicara dos libros que la hicieron famosa. Esos libros fueron  Adolescencia, sexo y cultura en Samoa (1929), y Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas (1935). La Dra. Mead murió en 1978 pero sus libros aún conservan un buen grado de simpatía en el feminismo, aunque ya muy poca  entre los intelectuales y académicos del siglo 21.

¿Cuáles fueron los hallazgos de la investigación de la Dra. Mead en aquellas sociedades primitivas y que se detallan en esos dos libros? Ella quiso saber, “si los disturbios que angustian a nuestros adolescentes [estadounidenses] eran debidos a  la naturaleza misma de la adolescencia o a la civilización ¿Bajo diferentes condiciones, la adolescencia presenta diferentes circunstancias?”

Sus conclusiones y repuestas a sus inquietudes fueron: 1) que el paso de la infancia a la adolescencia en Samoa era una transición suave y no estaba marcada por las angustias emocionales o psicológicas, y la ansiedad y confusión que  son observadas en los Estados Unidos; 2) que la división sexual del trabajo en la familia moderna se debía a la diferencia innata entre el comportamiento instrumental (público, productivo) de los hombres y expresivo de las mujeres; 3) que por ser la especie humana enormemente maleable, los papeles y las conductas sexuales varían según los contextos socioculturales; y 4) que los distintos rasgos psicológicos que en nuestra sociedad atribuimos al temperamento femenino y al masculino no constituyen el producto de un determinismo biológico, sino que derivan de una particular estructura. De ahí, que el género es una “construcción social”.

Esas conclusiones, la ideología feminista las  incorporó validando  así su visión de género como una “construcción social”. A partir de entonces, y con el apoyo de “gueis” muy influyentes social y políticamente, transexuales, lesbianas y bisexuales (en la RD al hombre bisexual le llaman “bugarrón” como si quisieran decir que solo ocasionalmente se “coge” un hombre, pero aquí y en todo el mundo los bisexuales o “bugarrones” se “cogen” más hombres que mujeres, por lo tanto son enteramente homosexuales), en 1973 junto a las feministas irrumpieron en la sociedad y medios de comunicación estadounidenses, denunciando ser víctimas de persecución, exclusión y discriminación, hasta que la Asociación Americana de Psiquiatría/Psicología (APA), retiró su definición inserta en el “Manual Médico y Estadístico” (DSM-III) de que la homosexualidad era una aberración (1973).

Con aquella victoria, todos los que no se sentían completamente heterosexuales, se organizaron como grupo de presión política y social, dando nacimiento al Colectivo LGTB. Pues según estos, las conclusiones 3 y 4 del estudio de la Dra. Mead eran totalmente  aplicables a todas las sociedades. Aunque esas dos conclusiones no pueden generalizarse a todas las sociedades humanas, el feminismo lo hizo y su ideología ganó terreno al sobredimensionar y extrapolar  las conclusiones de la Dra. Mead.

También la Dra. Mead estudio las sociedades Arapesh y Tchambuli. Hombres y mujeres Arapesh eran de temperamento pacífico y ninguno hacía la guerra. Pero los Tchambuli eran distintos. Los hombres Tchambuli gastaban  tiempo en maquillarse y llevaban bolsos de tirantes colgando al hombro al salir de compras mientras las mujeres trabajaban en casa. Mead interpretó esas conductas como manifestaciones del papel de género de esos grupos sociales.

El antropólogo norteamericano, Derek Freemann publicó en 1983 un libro titulado  Margaret Mead y Samoa: la construcción y destrucción de un mito antropológico, en el que contradijo  la veracidad de los principales hallazgos de la Dra. Mead. Pero el movimiento feminista persistió en destacar y promover lo dicho por ella. La ideología feminista logró a través de la propaganda en los medios desacreditar el libro de Freemann y  la controversia intelectual que suscitaron sus afirmaciones en Estados Unidos,  unos a favor y otros en contra, fue de tal magnitud que la Sociedad Norteamericana de Antropología decidió en 1995, declarar los libros de Mead y de Freemann sobre el tema del género  como “no científicos, irresponsables y engañosos”.

Ahora mi pregunta es, ¿cómo es posible que la clerecía católica y evangélica concluyan que por el hecho de que la ideología feminista de la RD haya hecho suya las ideas de la doctora Mead sobre género como “construcción social”, eso quiere decir,  que  la Ordenanza del Ministerio de Educación,  va a atentar contra la integridad de la familia? ¿De dónde sacaron eso? ¿Acaso San Agustín, la cima intelectual del catolicismo, se convirtió en hereje porque una vez pensara que a lo mejor cuando el Génesis dice que nuestro Creador hizo los Cielos y la Tierra y todo lo que en ellos hay en siete días, talvez se quiso decir que fue en siete milenios? ¿Se volvió Lutero un hereje cuando tradujo la Biblia del latín y griego al alemán pensando que el pueblo llano tenía el mismo derecho a leer las Sagradas Escrituras en su propia lengua como lo tenían los curas y obispos que las leían en latín?

¿Acaso creen que es verdad la leyenda del “come gente”, que según nuestras abuelas, empezó un día comiendo paticas y bracitos de rana, luego de niños recién nacidos y finalmente terminó comiéndose todas las buenas hembras, jóvenes y ancianos que encontraba a su paso?

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba