Editorial

Exorcizar cada miedo

En las cuentas para superar lo vivido con interés puesto en que el año que llega en un próximo amanecer sea venturoso aparece la preocupación que por hechos anteriores asaltan a algunos espíritus. En el recuento de episodios electorales dominicanos abundan los acercamientos al desastre cuando no la directa llegada por vías de hechos que provocaron abstenciones, parálisis de votaciones, guardias con toletes interviniendo conteos, alteraciones draconianas de resultados para que los mandamases tomaran cuatro senadurías que no habían ganado, pues aferrarse a la ubre estatal es lo ordinario. Otra modalidad de truculencias debe mencionarse: tener que repetir elecciones dos años después de las rutinarias de 1994 porque los que entonces gobernaban se desbordaron a su favor en la competencia.

Progresos ha habido después, pero no es sencillo espantar los fantasmas de las intenciones perversas con apelación a malas artes en un país en el que todavía faltan logros en el nivel institucional. Los motivos para confiar en la Junta Central Electoral son esperanzadores y es ella la que ejerciendo tempranamente sus facultades debe llenar espacios con decisiones y actos de autoridad que cierren paso a los tramposos. Con control único de la fuerza el día de votaciones como manda la ley. En sus aspiraciones por instaurar una verdadera democracia el país debe dejar atrás viejos temores para abrazarse a la legalidad.

Ir pegaditos pero seguros

Invertir desde el Estado sin dejar fuera lo privado para que los servicios de transporte sean cada vez más colectivos es encaminarse por una senda confiable para librarse de accidentes de tránsito con rango epidémico, de caos en las vías por saturación de vehículos y de poderosos focos de contaminación por los tubos de escape. Hacerlo por más de una forma: que fluyan trenes, buses de diferentes tamaños y hasta medios fluviales.

El individualismo atroz de un auto por cabeza porque faltan muchos asientos seguros, funcionales y omnipresentes tenderá cada vez más a trastornar existencias. Que coexistan el derecho a lo propio y a viajar codo a codo con el prójimo en sistemas modernos y organizados. !Váyase muchacha en guagua a la universidad que estará bien resguardada! Tranquilidad para padres de familia, novios y la sociedad completa.

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