Editorial

Expectativas y oportunidades

La pandemia del coronavirus concentra la opinión pública mundial. El fenómeno que se inició en la ciudad china de Wuhan, se ha expandido por todo el mundo, afectando de forma masiva a países como Italia, España, Francia y Gran Bretaña en Europa y a los EE.UU en América, así como en los países de la América Latina y del Caribe.

La pandemia lleva ya más de dos meses y en la mayoría de los países aún no se vislumbra el descenso del coronavirus. A nivel global la pandemia ha afectado a más de 2.5 millones de personas, con un saldo de muertos de más de unos 150 mil personas. A nivel de la República Dominicana el fenómeno ha afectado a casi 5 mil personas confirmadas, y se ha llevado a unas 235 personas fallecidas oficialmente.

Pese a las continuas medidas anunciadas por las autoridades el fenómeno en nuestro país  sigue su avance, amenazando no solo la conservación de la vida de la gente, sino azotando la institucionalidad económica, afectando el mundo de las empresas y del empleo, así como a la institucionalidad política, con riesgo de que el país no pueda hacer cumplir el mandato constitucional en lo relativo a las pautas sucesorales del poder político.

Esas amenazas se hacen más evidentes a medida que la emergencia y la cuarentena se prolonguen. Para las instituciones y sociedades médicas especializadas a nivel internacional y local, para el país, el aplanamiento de la curva del coronavirus se espera para fines de mayo, siempre y cuando se fortalezca la capacidad de respuesta y se logre el nivel de disciplina y control que encierra el estado de emergencia y de toque de queda. El relajamiento de esas condiciones podría demorar la llegada al pico de la curva. Por eso tienen razón quienes creen que esas medidas de control de la población se deben recrudecer y aplicar de forma estricta.

No obstante esas expectativas, algunos expertos internacionales estiman que la pandemia podría convertirse en una oportunidad para los países de la América Latina. Esa percepción se fundamenta en el eventual cambio de la política comercial de los EE.UU, país que podría favorecer en el futuro el mercado de Latinoamérica como proveedor de insumos para la industria norteamericana, para no depender tanto del mercado chino, como ha sido hasta ahora por razones de competitividad.

Esa oportunidad en el plano económico, sin embargo, encierra la necesidad de que los países de América Latina y del Caribe, tracen e implementen políticas para elevar la competitividad de las empresas locales como proveedoras de insumos, para aprovechar esa oportunidad, dada también su proximidad geográfica al gran mercado norteamericano. Esa es una esperanza alentadora dentro del penoso cuadro provocado por la pandemia del coronavirus.

Para el caso dominicano habría que complementar esa estrategia con una estrategia de recuperación de la industria turística, con una gran capacidad instalada, la cual requerirá de políticas de promoción creativas e innovadoras dirigidas a los mercados de Norteamérica y de Europa.

Pero pensar en la recuperación futura de la nación debe pasar primero por superar la crisis del COVID, que debe ser la prioridad número uno.

¡Fortalezcamos el combate contra la pandemia! 

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