Opinión

Frank Rodríguez González, Un discurso memorable

Rafael A. Escotto

El discurso del 2 de septiembre del 2020 pronunciado por el ing. Frank Rodríguez González, en la ceremonia de toma de posesión como presidente y canciller de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) fue en sus esencias una tesis a la dignidad y a la grandeza de una institución académica levantada con el credo o la convicción del hombre creyente, con la firmeza y la tenacidad de lo que debe crecer y creció con el blasón de la excelencia apuntando, como la espiga del heno, hacia el cielo que es donde reside lo glorioso y lo memorable.

Fueron sus palabras semejantes al espíritu que llevan dentro las grandes misiones, la fuerza del mensaje que debe llegar sin vacilaciones a las profundidades donde habitan los espíritus combativos, los que no se rinden, los que tienen como meta erigirse en seres superiores, superiores en talento, en cultura, en valores, en objetivos claros y bien definidos, en hombres y mujeres que reforman sociedades y que inspiran naciones a caminar optimistas por la ruta del éxito y la prosperidad.

Las palabras del nuevo presidente y canciller de UTESA, Ingeniero Frank Rodríguez González, joven y vigoroso como es él, se me parecieron a aquella frase juveniles y doctas que a los dieciocho años de edad  pronunciara el poeta español en ciernes Federico García Lorca en la Universidad de Salamanca donde conoció a Miguel de Unamuno: «Cada paso que damos en la tierra nos lleva a un mundo nuevo».

En su acento no se notó la incertidumbre de la flor de la margarita, como dijera Mario Benedetti, cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar. Sus reflexiones sobre su relación con su padre fueron preciosas, conmovedoras hasta la raíz.

Cuando leí su discurso en la tranquilidad de mi hogar, reconocí, como narrador, en  este joven canciller que la lagrima que más duele no es la que cae por los ojos y resbala por la cara, esa se puede secar. La que más duele es la que cae del corazón en silencio y resbala por el alma.

¿Cuál es ese mundo nuevo del cual habló García Lorca y que el nuevo canciller de UTESA Frank Rodríguez González pretendió referirse con tanto entusiasmo en su alocución?

Yo diría, atravesando cielos y mares anhelantes, que es un universo de ilusiones que se hicieron posibles en su discurso; que de lo ideal se puede pasar a lo real de la vida a través de la formación académica y el conocimiento.

El concepto de universidad estuvo delineado en el discurso analizado aquí, pero no debe verse simplemente como una institución de enseñanza, dividida en facultades según las especialidades de estudio que la misma pueda ofrecer.  La universidad es mucho más que edificios; es una colectividad soberana de maestros y discípulos que se reúnen para compartir instalaciones académicas.

Andrés Bello, el humanista venezolano, hablando sobre el significado de Universidad, dijo lo siguiente: «La Universidad, no sería digna de ocupar un lugar en nuestras instituciones sociales, si el cultivo de las ciencias y de las letras pudiese mirarse como peligroso bajo un punto de vista moral, o bajo un puno de vista político.»

Basándose en esa concepción del eminente educador caraqueño el canciller Rodríguez González expresó en su discurso de iniciación que «UTESA es un conjunto de personas soñadores y hacedores, que practican la libertad y la democracia con el compromiso de llevar la excelencia académica a la sociedad, preservando siempre la calidad y los valores humanos.»

En esa universalidad a la que apunta con notabilidad el canciller de UTESA está la implicancia de lo real que valida todas las acciones educativas, es ahi, en definitiva, donde descansa y crece el carácter universal sin excepción alguna.

Por ejemplo, cuando hablamos que una obra literaria tiene el carácter universal hay que interpretar que «está más allá del tiempo histórico en que fue escrita dicha obra, su aporte es fuente de sabiduría aún para un lector moderno y tal vez lo será en el futuro.»

Ahí precisamente es donde está el legado dejado por el Dr. Príamo Rodríguez Castillo al país, en esa naturaleza universal que tiene la educación superior y lo enfatizó su hijo con la ritualidad debida y la seriedad que merecía la honra y la gloria de su progenitor.

Elogiamos en todo lo que tiene de estimación la persona de doña Ingrid González Vda. Rodríguez y también reconocemos en sus hijos la rica herencia recibida en valores morales y éticos y en educación que junto a la forma cortés en el trato que distingue a la familia Rodríguez-González es mirada esa expresión por la sociedad con el timbre maravilloso de admiración y de respeto que dice mucho de su educación.

Permítame terminar estos juicios sobre el discurso del ingeniero Frank Rodríguez González con una frase de Miguel de Unamuno: «Cuando se muere alguien que nos sueña, se muere una parte de nosotros.» Ese es el sentimiento que yo pienso que estuvo en esa oratoria del nuevo canciller de UTESA.

El doctor Príamo Rodríguez Castillo estuvo en todo momento en ese acto, como el Espíritu Santo invistiendo de poder a su hijo para que hiciera su tarea como Canciller. Esta presencia se pareció a la inteligencia y habilidades que Dios le dio a Bezalel que lo capacitaron para ser el principal constructor del Tabernáculo.

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