Opinión

Gobierno y narcotráfico

Emerson Soriano
emersonsoriano@hotmail.com

En innegable que el actual gobierno ha hecho manifiesta su voluntad política de perseguir el crimen organizado en las  materias de narcotráfico y lavado de activos. Lo ocurrido en la semana que finaliza con los allanamientos que dieron incluso al traste con un alto cargo, es más que una muestra de eso, si bien el proceso de seguimiento a la supuesta cadena de narcotráfico y lavado de activos había comenzado, y fue continuo, desde la pasada administración. Pero lo cierto es que el presidente parece tener bien claro la sociedad que heredarán nuestros hijos si dejamos que siga incrementándose el dominio territorial del narcotráfico, mismo que no descuida, para alcanzar su propósito, su acceso a  los propios titulares de representación en la distribución -también territorial- del poder político.

Pero, si de algo debe estar seguro el gobierno es de que no están todos los que son. El narcotráfico a permeado, en una vasta combinación, los ámbitos público y privado, parte del Poder Legislativo, del Poder Judicial y también muchas de las instancias dependientes del Poder Ejecutivo, y más aun, del llamado sector empresarial y de la sociedad dominicana en sentido general. Y que nadie me venga con que  se trata de  un poder tan grande que es imposible de frenar y de que hay que tomar la cuestión con pinzas porque se pagaría un precio muy alto; que ya estamos cundidos, como si de alienígenas en películas de ficción se tratara, que por tal razón son omnipresentes y que el que menos uno cree está implicado; que nuestra economía depende del dinero sucio y que es algo que hay que saber torear asumiendo la modalidad   del tira y afloja.

No. Soy de los que piensa, en cambio, que el presidente que se ponga los pantalones y combata esa lacra como demandan las circunstancias se casará con la gloria. Es verdad que hay ritmos foráneos en su ascendencia, compases condicionantes y que, es más, nadie ignora, como dijo en su ocasión el zar antidrogas, general Barry McCaffrey, que “la lucha antidrogas deja más que la droga misma”. Sin embargo, si todos -y particularmente los líderes gobernantes- nos dejamos condicionar de esas variables el mundo será un espacio sin esperanzas, que en vez de entusiasmo por la vida despertará su negación y aspiración de finitud en cada hombre o mujer pensante y de valores. De modo que, ¡no les dé tregua señor presidente!

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba