Opinión

“Gobiernos atados de pies y manos”

Aquiles Olivo Morel

Así inicia unos de subtítulos del libro el “Fin del Poder” de Moisés Nain procurando explicar cómo existen múltiples  limitaciones para ejercicio del poder en un mundo en continuos cambios, a creando  dificultad de convivencia con los micros poderes desarrollados en su entorno y con capacidad de frenar esa libertad de la democracia para emprender vías para la gobernanza.

Al observar lo que sucede en la Republica Dominicana (RD) y también en otras latitudes resulta refrescante volver a estas explicaciones contenidas en un libro eminentemente certero para demostrar cómo la misma convivencia entre los actores empiezas a tomar un color gris, dificultades de todos tipos afloran en las discusiones para la aprobación de iniciativas y nuevos proyectos, sin importar los beneficios para el colectivo o no.

Los relatos son abundantes: En la política interna de los Estados Unidos en los últimos años la oposición a los proyectos en el sector salud, por tan solo resaltar uno, se evidencia serias dificultades; las iniciativas para afrontar su rol en la política exterior, también; y la en realidad interna para fijar posiciones entre los bloques para el plan de apoyo a los estadounidenses a consecuencia del impacto del covid19, se deambula sin rumbo cierto.

A la hora de hacer las cuentas políticas en la totalidad de los países parece haber un hilo conductor de razonamiento parar afrontar  la crisis económica provocada esencialmente por el impacto de la crisis sanitaria, las confrontaciones entre los viejos sectores afloraran con nuevos bríos respecto a las vías a considerar,  en muchos casos tan alarmante para la subsistencia de las personas que no que parece existir otro camino, a no ser el de proponer “parches fiscales”,  encaminados a subsanar la maltrechas recaudaciones.

Aunque el actual mandatario Luis Abinader recurrió a la sensatez al posponer el paquete de medidas fiscales hasta lograr un consenso con los sectores productivos,  a nivel global existe la convicción de que será imposible sostener los estados sin recurrir a una reorganización capaz de darle ese vitalidad a los gobiernos, atados de pies y manos,  a consecuencia de la pandemia y sus secuelas.

En algunos casos, se trata enconos ancestrales entre las elites en la lucha por el control político; en otros, en cambio, se crean rencores ocasionados por la lesiones de un modelo económico incapaz de salvar importantes sectores de la producción.

La complejidad de la política fue advertida por importantes autores al crear la voz de alarma de la dificultad de gobernar, con esas influencias ganadas por los micros poderes, cuya capacidad e alterar el contexto  se venía haciendo notar en todas las latitudes. Sucedió en época de la globalización y sucede en la época de la pandemia –Retorno Al Nacionalismo-, expresándose en la negativa para asumir compromisos o sacrificios, sean temporales o largo plazo.

Los parlamentos se desenvuelven en discusiones acidas en temas nimios, como sucede en España en el caso de los alquileres; como se advierte, por igual,  en los debates de los Estados Unidos al colocar sobre la mesa la dificultad de algunos Estados para aceptar una posible vacuna contra el Covid19, hasta tanto una comisión de científicos del Estado de  New York, en este caso, no de su aprobación. Demuestra como la imagen de la presidencia  se erosiona restando eficacia al poder como acontecía en el pasado.

El poder viene siendo cuestionado y las instituciones reciben continuamente los embates de los desacuerdos por parte de esos micros poderes, totalmente empoderados en la actividad política. Lo saben los gobernantes quienes ante de ponen en marcha las medidas fiscales, programas educativos, reformas eléctricas y otros pactos, los cuales requieren un amplio consenso,  procurando no afectar el equilibrio de la gobernabilidad.

¿Son los signos de los tiempos? ¿Se trata, quizás de un desgaste de los modelos de convivencia dentro del sistema democrático? ¿Requieren los Estados una reestructuración en su funcionalidad para evitar el colapso de la democracia? ¿Los modelos económicos, como sugieren algunos, se encuentran en una nueva encrucijada, ante una pandemia cuya consecuencia inmediata  afecta la productividad?

El surgimiento de las redes sociales fue una de las herramientas utilizadas por estos micros poderes para impulsar todo tipo de oposición y hacerse operativos reclamando sistemáticamente, a través de la alteración de la percepción en aquellos  temas de mayor impacto de las  demandas sociales. Fueron las redes capaces de inclinar la balanza e impulsar la movilización social, adicionando recientemente un contenido ideológico.

Estas transformaciones de la sociedad también fueron la responsable de las disrupciones, las cuales influyeron hasta en los pactos colectivos de las empresas y los trabajadores. Ahora no será posible lograr la convivencia pacífica como objetivo primordial de la democracia sin atar todos estos aspectos, como las bases fundamentales de la gobernabilidad. El poder de los presidentes está muy limitado, resulta cada vez menos sujeto al cumplimiento puro y simple de la Constitución de la Republica.

El enemigo o adversario no será posible encontrarlo físicamente y acorralarlo con medidas y métodos del pasado: La invisibilidad le permite utilizar aspectos diferentes como está sucediendo en las próximas elecciones delos Estados Unidos; Rusia utilizando las redes sociales fue acusada en el pasado de haber influido en la misma, en las cuales fue electo el actual presidente Donald Trump. Igual criterio tienen los ciudadanos estadounidenses ahora, respecto a la actitud con los chinos e Irán, orientados a la utilización de estas para influir en la percepción del proceso electoral a celebrarse el próximo 3 de noviembre, aunque sea con objetivos diferentes.

¿Requieren los Estados una reestructuración en su funcionalidad para evitar el colapso de la democracia? No resulta necio inquirir insistentemente debido a la manera en que se expresa la realidad de la caída del PIB y la destrucción de miles de empleos; tampoco una necedad si se admite la flaqueza con la cual los gobiernos sienten la oposición y las barreras para alcanzar en lo inmediato la liquidez en sus arcas.

Los gobiernos están atados de pies y manos y si lo están! Solo sus habilidades para emprender nuevos mecanismos de convivencia con los actores nacionales impulsarían a corto plazo esas reformas capaces de oxigenar y desatar estas limitaciones. Estas fuerzas solo cambian en la medida en que se socializan y concientizan; por el contrario la gobernabilidad no sería posible sin importar los colores, dado los “límites del poder

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