Opinión

¡Gonzalo!

Las estadísticas del presente gobierno, reflejan revolucionarias razones que justifican la virtud de “continuar lo que está bien “ y con esa patriótica sustentación, queda la oposición en un preponderante vacío existencial.

De hecho, la especiosa campaña de la oposición terminó por situar a Danilo Medina en prominente lugar de la historia, pues, mientras el inmutable mandatario preñaba al país de realizaciones, sus adversarios insultaban y se
empeñaban en convertir la verdad en brutales infamias.

Por ejemplo, para la oposición, el gobierno tiene que ser perfecto y la pandemia debió esperar que pasaran las elecciones, pero como las tenemos aquí, entonces, Danilo debe pedir excusas a Luis y a Leonel, ¡asómbrese!,

porque Gonzalo ayuda al pueblo a sobrevivir, conforme a las inevitables circunstancias que nos afectan. ¿Entonces?

Se trata de penosas ironías, pues la evidencia de elocuentes estadísticas aparecen consagradas en ocho años de gestión, en tanto el “background” de Gonzalo Castillo está visiblemente colocado en indiscutido espacio, por aquello
de que “no hay efecto sin causa “y, porque ese valor inmutable, solo tiene una elocuente definición: ¡Trabajo!

Entonces, el panorama está como para poner en perspectiva algunos “sanantonios’’ sin editar y, desde tan filosófico encono, recordar a los políticos que el momento es para humanizar y nunca para multiplicar dolores ni generar
tristezas.

Se sabe, que Gonzalo es de la escuela de Danilo y ese importante bosquejo le ofrece la histórica posibilidad de ser sustituto de su maestro, a manera de una contundente secuencia que daría al candidato presidencial del PLD, confiada seguridad política y el perfil que levanta la imposibilidad de camuflar la esperanza. ¡Si señor!

De manera que, a Danilo no hay cómo dañarlo ni a Gonzalo cómo frenarlo; al primero, por ser bienaventuranza política y social del país y, al segundo, porque está proyectado hacia la acción fecunda de poner el resultado de su
trabajo en los hogares ocupados por once millones de habitantes. ¡El mejor candidato!

En esa dirección, el pueblo está dispuesto a votar, aun cuando fuere en el marco de un penoso dolor social y ante el temor de que pudiera ser incrementado, conforme a la lentitud de la ciencia y a la torpeza de olvidar que si el rio está seco, no hay ganancia de pescadores.

Se sabe, de la indelicadeza de caricaturizar el esfuerzo de formidables y aguerridos dominicanos que engrandecen al país, mientras pretenciosos opositores solo aspiran a la inútil intención de ocultar méritos bien ganados.

Así, sospecho que perderán las elecciones y, de hecho, el pueblo seleccionó su destino con el despejado criterio de que continuará creciendo junto a la homóloga inspiración de trabajar y trabajar, en tanto y cuanto el sudor del
mensaje, solo tiene el correcto sentido de Gonzalo Castillo: ¡Presidente!

JPM-sp

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