Editorial

Gran diálogo en Haití

El Gobierno Dominicano ha hecho un llamado a un gran diálogo en Haití entre las fuerzas políticas, empresariales y sociales, como condición previa a la celebración de elecciones, para que se viabilice la superación de la crisis actual, agravada por el magnicidio que le costó la vida al pre­sidente Moise.

La posición dominicana considera imprescindible que la Comunidad Internacional, sirva de mediadora para la celebración de ese gran diálogo entre los haitianos. Al mismo tiempo la posición dominicana reitera su dispersión a coo­perar con el vecino país en la superación de la presente crisis de gobernabilidad que vive el pueblo haitiano.

La Comunidad Internacional debe oír la posición dominicana y pasar a la promoción de ese gran diá­logo, necesario como condición para que se le busque la solución a la presente crisis. Esa solución no puede ser a cambio del sacrificio de la soberanía de la República Dominicana, como lo han pretendido algunas naciones del Continente y de Europa.

Los intereses internacionales que plantean que la República Dominicana sea solución al problema haitiano mediante la instalación de “reservas” para refugiados haitianos del lado dominicano, deben abandonar esa descabellada idea que sería una forma de desestabilizar toda la isla y condenarla a una permanente guerra entre las dos naciones.

En consecuencia, esa es una solución falsa y malintencionada. La solución haitiana debe darla la Comunidad Internacional, mediante un plan especial de ayuda humanitaria y la aplicación de una estrategia de desarrollo, para lo cual la República Dominicana podría perfectamente cooperar para elevar las condiciones de vida de los haitianos y para viabilizar un régimen económico y político estable en la vecina nación.

La Comunidad Internacional no debe entretenerse en la investigación del magnicidio. Todos los indicios conducen a la conclusión de que se trató de un crimen de Estado, consecuencia de las pugnas entre fuerzas internas que se disputan el control del fallido estado haitiano y posiblemente con vinculaciones internacionales. En lo que debe concentrarse la Comunidad Internacional es en propiciar una estrategia que ayude a los haitianos a estabilizar una institucionalidad que promueva el desarrollo de esa nación.

¡Qué se convenzan: RD no es la solución al pro­blema haitiano!

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