Opinión

¿Hace daño el Café? 

Fausto García

“El hombre que oculta su pasado se niega a sí mismo”. (Fausto García).

Unos dirán que sí y otros dirán que no.  A decir de gentes que uno ha conocido y tratado, -fue el caso de mi papá – y que se han pasado toda una vida tomando café, parecería que no hace daño y si lo hace al parecer no es tan significativo, a sabiendas de que es un excitante del sistema nervioso central, y si no es así, pregúntele a los estudiantes y trabajadores nocturnos porque cuando se toman un cafecito, se mantienen despiertitos.

Hemos oído en algún momento a los tomadores de café decir, ¡que cafecito que estaba bueno! ¿A qué se refieren cuando dicen esto? ¿Es realmente bueno el café como tal? ¿Si lo es porque no lo toman amargo, al menos en estas latitudes? ¿Se debe tomar amargo o con azúcar? Al parecer lo correcto es tomarlo amargo, lo del azuquita lo impusieron en algunos países y se quedó.  Y no es para menos, pues lo que realmente hace “bueno” al café, no es el mismo como tal, sino el azúcar que le echan, y que para algunos se le ha convertido no en tradición, sino en adición.

Lo de la cafeína y sus efectos, es de todos o de mucho conocido, y está presente en varios alimentos de hoy. El bendito café, amén de “las bondades” que le encuentran muchos, y de ser ya parte de muchas culturas, tiene otra característica que invita a tomarlo, y es el aroma.  Es algo innegable, es ciertamente un aroma inconfundible y único, tanto, que da gana de quererlo atrapar cuando inunda los olfatos.

En mi caso, no lo tomo, ni amargo ni dulce, parece ser, suelo decir, que todo el que me iba a beber me lo bebi en los primeros años de mi vida. Recuerdo que mamá, -quien se levantaba de madrugada a colar ese café-, luego de hacer el de ellos, los adultos, hacía entonces el llamado café “claro”, que consistía en colar un segundo café, en el mismo colador (bolsa de tela fina) y con el mismo café, al cual ya se le había sacado un primer extracto, y para lo cual, se le echaba nueva agua hirviendo, para sacarle así un segundo y último sumo.  Este era el de los muchachos, y entre esos estaba yo.  Recuerdo que mama ponía una lata de kilo de esas de salsa, media de ese café claro, con suficiente azúcar y un par de las galletas mocanas famosas, acompañadas de un par de testillas de aquellos panes llamados teleras, aún vigentes en el mercado, todo lo cual, era para como chuparse los dedos, como decimos.

No hacía falta más desayuno, con esto nos íbamos a la escuela temprano en la mañana, camino abajo, de unos 4-5 kilómetros solo de ida, y por caminos enlodados y en mal estado, esto por allá por los finales de los años 60 e inicio de los 70, en San Víctor Arriba, sección de Moca, provincia Espaillat.

En realidad creo que como tal, ese morenito de color y tan amargo de sabor, no hace daño notorio a la salud, pero hay un fenómeno que se registra hace muchos años y que al parecer inconscientemente muchos han incorporado a la práctica de tomar café, y es primero, no tomar tacitas de café, como se hacía antes, sino vasos y casi jarras llenas; y segundo, con azúcar, pero no poca azúcar, sino mucha azúcar porque así es que queda y sabe “bueno” ese cabecito, sobre todo, el mañanero, y que dicho sea de paso, por ser un excitante, y dar energías, lo correcto sería tomarlo en la tarde, ya caídas las energías, y no en la mañana cuando están, se entiende a millón, luego de un buen sueño reparador.

Me permití tomar de muestra la porción -una jarra casi llena- de una vecina que se la toma diario de café.  La eché en una botella de agua de esas normales, y se puso más de media.  Para endulzarla, requiere necesariamente al menos 2 cucharadas de azúcar (15 gramos promedio), igual a 30 gramos, que, multiplicado por los 30 días del mes, igual a 900 gramos, igual a 1.98 libras, o sea, casi 2 libras de azúcar al mes.  Esto partiendo de que se lo toma una vez al día.  Del café no hay conclusiones científicas fiables de daños concretos o significativos a la salud, pero del azúcar sí, esta se convierte en grasa en su cuerpo, y los efectos de esta no hay que repetirlos, están ahí. Así que, a tomar café “claro y sin azúcar” por su salud, aprovechando ahora, este tiempo de PASCUA 2021.  FELICIDADES…

 

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