Opinión

Hacer silencio

José A. Toribio

Pocas veces reparamos en la importancia que tiene el silencio en nuestra vida, como si su ausencia no fuera una de las causas que nos vuelven locos, particularmente para quienes vivimos en las ciudades, donde cada ruido se va apilando como carga en nuestra espalda.

Hay situaciones en la vida donde el ser humano tiene que por ética moral interna debe guardar silencio para después no caer en lo que es la irreverencia de ser una persona contradictorio y conflictivo.

El silencio es un concepto valioso en la vida de cada ser humano muy muy valioso puesto que dices cosas que a veces dicen más de lo que dice pregonar con el silencio es tan importante en estos momentos que te da y te califica como un aliado fundamental para la reconstrucción de lo que tú como persona.

Sobre el silencio se han tejido una serie de apreciaciones. Para algunos es aconsejable porque permite comportamientos alejados de la suspicacia, de las malas interpretaciones, y de los compromisos. Para otros es un buen signo de educación y de buenos modales. Algunos consideran que es importante romperlo, pues se permite con ello, conocer el pensamiento de los parlantes, y crear un ambiente de cordialidad y de comunicación.

Por ello, el silencio ha sido siempre objeto de grandes valoraciones que son de actualidad permanente. Desde la filosofía de Confucio («El silencio es un amigo que jamás traiciona»)

Quien respeta las pausas y el silencio en la comunicación es considerado como alguien discreto y educado. Además, el silencio no dificulta el habla, sino que la hace posible. El silencio es la antítesis de la palabra, sin embargo, debido a la gran importancia que tiene en la comunicación humana, hace que habla y silencio sean complementarios.

Recuerda siempre («El silencio es un amigo que jamás traiciona»)

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