Opinión

Haití: “A las puertas del abismo”

Aquiles Olivo Morel

En apenas días la situación haitiana empieza a evolucionar por otros caminos insospechados. La llegada del excomisario Guy Philipe empieza a crear otro ambiente, donde la violencia cobra nuevos bríos. Las informaciones de la intención de derrocar al primer ministro Ariel Henry e instalarse unido a la asociación de pandi­llas, al parecer incorporadas repentinamente a este proyecto, agrega un ingrediente novedoso al ya nerviosismo existente, a consecuencia de la negativa de los jueces de Kenia, quienes dictaminaron la imposibilidad para que una fuerza militar de ese país restablezca el orden perdido en el vecino país.

El canciller Roberto Álvarez insistió ayer en las Naciones Unidas (ONU) de cómo a cuatro meses de una resolución aprobada por Consejo de Seguridad de ese organismo, aún no hay ninguna posibilidad de alcanzar este objetivo. Miles de muertos; secuestros y asesinatos ocurren a la vista del mundo en el país mas empobrecido del continente. No resulta exa­gerado lo expresado por el canciller: “Haití esta a la puerta del abismo”.

La reducida imagen de gobierno encabezada por Ariel Henry está siendo sacudida por una huelga gene­ral de tres días, con la intención de facilitar la entrada a la capital de Guy Philipe, bien armado y acompañado de exmilitares, cuyo pasado esta vinculado a aquellos días en que este desempeñó el cargo de comisario. El “Golpe final” o completar el “Trabajo”, expresa éste, como si se tratara de cumplir con la encomienda de alguien, en un poder ensombrecido por la incapacidad de armar un gobierno que pueda restablecer la alicaída pre­sencia de un Estado.

Algunos países del mundo desa­rrollado tienen la intención de cola­borar con el restablecimiento de la paz; la resolución de la ONU, con sus diferencias en el Consejo de Seguridad, fue precedida de un estado de vio­lencia generalizado; ahora Haití entró en una nueva espiral de violencia, a la cual no escapa echar por tierra, los pocos interlocutores validos existentes.

En tanto estos sucesos ocurren la República Dominicana (RD) se encuentra vigilante, con una expectativa de que puedan ocurrir acontecimientos que alteren la situación de calma que se vive en la frontera. Toda la diplomacia del país, también se des­pliega a nivel global explicando la situación delicada y tensa existente. La preocupación de que ese cúmulo de violencia en algún momento pueda desbordarse y crear una situación de presión sobre el territorio dominicano.

Hay quienes aseguran que la situación ha alcanzado tal nivel de des­control que para el despliegue de la fuerza de apenas 1,000 o 2,500 policías kenianos le resultaría imposible restablecer el orden perdido. La experiencia de otros momentos en ese mismo país obligó a los ocupantes a desplegar entre 12,000 y hasta 15,000 soldados.

La necesidad de equipamiento y recursos -explica Kenia- tiene frenado la llegada de sus policías; ahora se agrega a este inconveniente la decisión del Tribunal Supremo, con una sentencia que, de alguna manera, obs­taculiza la legitimidad de esa misión.

Además de los recursos necesarios para el despliegue, se consideran otros aspectos: EE. UU. acaba de pronunciarse explicando que respalda abiertamente la intervención de una fuerza militar; está la intención del CARICOM de impulsar una solución propia y, por supuesto, las ideas peregrinas de quienes están detrás de las bandas, alterando la tranquilidad de un país, cuyo sufrimiento se expresa con el hambre y el asesinato de civiles a diario, a manos de estas bandas armadas.

Si Guy Philipe alcanza el éxito ya no se tratará de una simple misión de restablecimiento del orden; se deberá bregar con una asociación de criminales bien armados dispuestos a sobrevivir a toda costa. El “Abismo” sería poca cosa con la nueva situación a la cual deberá enfrentarse la Comunidad Internacional.

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