Opinión

Haití: Teorías de la conspiración

Aquiles Olivo Morel

Haití está bastante lejos de Colombia. Ambos países poseen unas condiciones sociales caóticas, aunque el primero, desde luego, más que el otro.

Una mirada a los acontecimientos de Haití lleva a suponer que la muerte de su presidente constituye una especie de venganza entre los grupos diversos y con incidencias en la actividad política. La contratación de matones para realizar operaciones data de viejo, los imperios y los gobernantes, los reyes y hasta los jefes de tribus disponían de este recurso para utilizarlo asiduamente.

En esta vecina nación nunca las conspiraciones cesan. Los gobernantes caminan sobre el filo de la navaja y las acusaciones y contraataques son parte de esa cotidianidad. Ahora mas que nunca, impulsados por los efectos inmediatos de la pandemia de salud; incremento de la pobreza; crisis económica y fuertes sacudimientos sociales. ¡La crisis perfecta!

Otros ingredientes, regresaron a Haití el expresidente Jean Bertrand Arístides, con fuertes influencias en los grupos sociales y la primera Dama, ahora viuda del presente Moise.

Con la llegada de estos dos actores controversiales, en medio de este caldeado ambiente, nuevas sospechas emergen como teorías de conspiración.

¿Quién mato al presidente Jovenel Moise? Un programa de investigación de Colombia, similar a los realizados aquí los fines de semana, desentraña la trama culpando al primer ministro como la cabeza responsable de los hechos.

El dilema sigue siendo como la seguridad personal no estaba presente al momento de llegada de un equipo de colombianos, quienes al final acabaron siendo los chivos expiatorios, en medio de múltiples conjeturas y cuya responsabilidad nadie aún se atribuye.

“El asesinato de Moise se produjo dos días después de haber designado el día 5 de julio al doctor Ariel Henry, un hombre de su cercanía, como primer ministro, en reemplazo de Claude Joseph, de quien se levantaron sospechas por el crimen”.

Otra teoría de la conspiración: “el intento la semana pasada del director general de la policía haitiana, Léon Charles, de identificar a la Republica Dominicana como base del plan del  asesinato de Jovenel Moises, en un hotel de Santo Domingo, se encontró con una versión del diario estadounidense The Washington Post, que negó esa versión en un reportaje de investigación y reveló que la trama  de Christian Emmanuel Sanon, que aspiraba a la presidencia de Haití, no se desarrolló aquí, sino en una sala de conferencias de Fort Lauderdale, en Florida”.

La siguiente de menor jerarquía en la escala conspirativa se vincula con los aspectos relativos al sector eléctrico y sus generadores: Jovenes Moises había estado insistiendo sobre un plan de golpe de Estado y asesinato en marcha, acusando siempre a “un grupo de familias vinculadas al sector eléctrico” de intentar asesinarlo.

Jovenel Moises llegó a la presidencia de Haití envuelto en un torbellino de conflictos políticos, ahondado por las confiscaciones e intromisión en los negocios de los sectores de mayor preponderancia en esa parte de la isla.

En tanto, la República Dominica (RD) insiste en no disponer de recursos para seguir asumiendo a un país en un colapso total. Los Estados Unidos saben a cabalidad la implicancia de disponer de presencia militar en esta parte de la isla, lo hicieron en el pasado.

Comunidad Internacional luce dubitativa para incursionar en un dialogo orientado a explorar algún tipo de estabilidad. Todo cuanto se habla o escribe cae dentro de algunas de las teorías de conspiración.

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