Editorial

Hasta cuándo, ADP

En este país no le dejamos pasar una al político o al empresario que se “equivoca” al emitir una opinión que vaya contracorriente o que no sea correcta, mas sin embargo, nadie presta atención a las opiniones, que muchas veces se convierten en hechos cumplidos, de dirigentes sindicales y de organizaciones no gubernamentales.

Por ejemplo: es imperdonable que la presidenta de la Asociación Dominicana de Profesores quiera desligar a los miembros de su sindicato del fracaso del país en materia educativa y, lo que es peor, que nadie le haya salido al frente.

Este diario ha sido muy claro en admitir que la culpa es de todos, pero es inaceptable que la ADP no solo escurra el bulto, sino que además, en medio de la tragedia, convoque a “jornadas de protesta” que todos sabemos se traducen en pérdida de horas de clase y, por tanto, más atraso para los estudiantes.

No tiene perdón que se haya perdido la ilusión de una mejora en la educación gracias al 4 por ciento y que los maestros carguen parte de la culpa cuando debieron entusiasmarse de que, ¡por fin!, se les haya dado el lugar de honor que les corresponde en la sociedad.

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